jmacgar
Poeta veterano en el portal
Fue descansando en su balcón estrecho,
allí en aquel lugar de su acomodo
mientras veía el sol en su caída,
cuando se lo llevó la infinitud.
De pronto no se oyó el zum-zum del pecho,
en un instante se detuvo todo
y su mirada se quedó perdida
con una indefinible beatitud.
Ahora reposa en un eterno lecho,
entre cipreses, en un gris recodo,
con la lápida blanca enmohecida,
lugar en donde reina la quietud.
Amable Parca aquella susurrante
que hace que cese todo en un instante.
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