Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Desde el cielo hasta el infierno pasando por tu pelo; la más sutil enredadera.
Y un instante, tan solo un instante bastó ...
Al mismo tiempo que éste se hizo infinito
quedó insuficiente a los segundos a tu lado.
Y un instante, tan solo un instante bastó .
Me hice a ti como se hacen las gaviotas a las olas,
como la primavera se hace a las amapolas,
como se hacen las caricias si hay sollozos.
Y me consumí.
Probé de ti y fuiste mía.
Y me sedujiste.
Y como si de llamas de la misma hoguera se tratara,
nuestras miradas se fundieron en un aire que se disipaba lentamente.
Y en ese instante, toda mi realidad quedo renegada a la nada.
Y me di cuenta de que antes de ti mi mundo era terror.
De que antes de ti mi libertad estaba enjaulada; mi corazón era insensible.
No podía pensar más tú eras todo pensamiento.
Tú eras del todo la nada, y de la nada, todo sentimiento.
Tan solo un instante bastó.
Y un instante, tan solo un instante bastó ...
Al mismo tiempo que éste se hizo infinito
quedó insuficiente a los segundos a tu lado.
Y un instante, tan solo un instante bastó .
Me hice a ti como se hacen las gaviotas a las olas,
como la primavera se hace a las amapolas,
como se hacen las caricias si hay sollozos.
Y me consumí.
Probé de ti y fuiste mía.
Y me sedujiste.
Y como si de llamas de la misma hoguera se tratara,
nuestras miradas se fundieron en un aire que se disipaba lentamente.
Y en ese instante, toda mi realidad quedo renegada a la nada.
Y me di cuenta de que antes de ti mi mundo era terror.
De que antes de ti mi libertad estaba enjaulada; mi corazón era insensible.
No podía pensar más tú eras todo pensamiento.
Tú eras del todo la nada, y de la nada, todo sentimiento.
Tan solo un instante bastó.
Última edición: