Yani MarMar
Poeta recién llegado
Resucitan mis esperanzas, amor eterno en mi alma, entienden mis oídos los mensajes de la naturaleza viva, del adiós infinito de aquella alma llena de alegría.
Las lágrimas aún humedecen las sábanas de mis sueños y la oscuridad de la noche atraviesa mi quebrada mente, que se intenta refugiar del dolor de la soledad profunda que su ausencia provoca a mi alma destrozada.
Ricón de soledad compartida con los amigos de la red que escuchan letras rotas por el temblor de los dedos que agitan al corazón, dejándole tiempo para hablar.
Llegó el momento de estar en paz, asumir la realidad, dar entrada a la niña agradecida de haber tenido un ángel protector y ver cómo ha crecido, como refleja todas las apreciadas lecciones del camino de la vida.
Apuesta por lo infinito, rinde homenaje al saber, quiebra el silencio con sonrisas, tiende la mano al enemigo, sal a la cerca y deja que te descubran.
Tu soledad es compartida.
Las lágrimas aún humedecen las sábanas de mis sueños y la oscuridad de la noche atraviesa mi quebrada mente, que se intenta refugiar del dolor de la soledad profunda que su ausencia provoca a mi alma destrozada.
Ricón de soledad compartida con los amigos de la red que escuchan letras rotas por el temblor de los dedos que agitan al corazón, dejándole tiempo para hablar.
Llegó el momento de estar en paz, asumir la realidad, dar entrada a la niña agradecida de haber tenido un ángel protector y ver cómo ha crecido, como refleja todas las apreciadas lecciones del camino de la vida.
Apuesta por lo infinito, rinde homenaje al saber, quiebra el silencio con sonrisas, tiende la mano al enemigo, sal a la cerca y deja que te descubran.
Tu soledad es compartida.
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