En un océano dual

Almudena

Poeta que considera el portal su segunda casa
Aventamos las hojas que se prenden
en nuestros abrazos,
como promesas miopes en un acuerdo
lacrado.
Asiendo y soltando hasta convertirse
en lava
con la sangre candente abriendo fibras
púrpura sobre la lengua y el paladar,
se anudan firmes en las extremidades
del alma.

Y puede ser que sintiera que fue amor
al unirse el deseo en la humedad
de unos labios
podría ser volver a creer.

El párpado busca su acomodo en el asiento
del ojo
cierra las cortinas en un astral manto
ennegrecido
sueña despierto
jugando a no volver.
Somos simples olas en un océano dual

A veces me recuesto a contemplar
la luna pensando en aprender
a no pensar
Perfilado en su orbe el cándido latir
danza a su antojo las melodías que interpretan
las cambiantes mareas.
 
Aventamos las hojas que se prenden
en nuestros abrazos,
como promesas miopes en un acuerdo
lacrado.
Asiendo y soltando hasta convertirse
en lava
con la sangre candente abriendo fibras
púrpura sobre la lengua y el paladar,
se anudan firmes en las extremidades
del alma.

Y puede ser que sintiera que fue amor
al unirse el deseo en la humedad
de unos labios
podría ser volver a creer.

El párpado busca su acomodo en el asiento
del ojo
cierra las cortinas en un astral manto
ennegrecido
sueña despierto
jugando a no volver.
Somos simples olas en un océano dual

A veces me recuesto a contemplar
la luna pensando en aprender
a no pensar
Perfilado en su orbe el cándido latir
danza a su antojo las melodías que interpretan
las cambiantes mareas.


Precioso poema con bellas imágenes. Un gusto pasar por acá. Saludos.
 
Aventamos las hojas que se prenden
en nuestros abrazos,
como promesas miopes en un acuerdo
lacrado.
Asiendo y soltando hasta convertirse
en lava
con la sangre candente abriendo fibras
púrpura sobre la lengua y el paladar,
se anudan firmes en las extremidades
del alma.

Y puede ser que sintiera que fue amor
al unirse el deseo en la humedad
de unos labios
podría ser volver a creer.

El párpado busca su acomodo en el asiento
del ojo
cierra las cortinas en un astral manto
ennegrecido
sueña despierto
jugando a no volver.
Somos simples olas en un océano dual

A veces me recuesto a contemplar
la luna pensando en aprender
a no pensar
Perfilado en su orbe el cándido latir
danza a su antojo las melodías que interpretan
las cambiantes mareas.
Me ha gustado mucho amiga Almudena, gran clima poético en unas bellas imágenes sugerentes y certeras, sensibilidad y talento en tus bellas letras. Abrazote vuela. Paco.
 

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