laura solar salas
Poeta que considera el portal su segunda casa
En un rincón de la casa, con mi rostro abrazado en mis rodillas,
ocultando pensamientos que venían de mí.
estos se transforman en fantasmas mudos en su guarida,
con un dedo les indico el camino mas... desdeñan la salida.
En su afán por quedarse a mi lado traumatizan mi existir,
no son espectros del pasado ¡están en mi diario vivir!.
acoplándose en mis sentimientos, ahondando en mi sufrir,
frente a ellos me siento vulnerable, cansada, desfallecida.
Cada rincón de la casa me enseña mi cruda verdad.
de mil colores la he pintado disfrazándola de verdad,
sembrando mi jardín con semillas de fingimiento,
sus rosas hoy, yacen pálidas ante tanta falsedad.
Cortinas de soledad en sus ventanas cuelgan.
cubriendo las ausencias que habitan dentro,
olor a encierro fúnebre se puede respirar,
patético es el paisaje donde he de morar.
Solo se escuchan acordes de un gran silencio,
que los espectros teclean en el piano del tiempo.
concierto impregnado de mutismo ellos me ofrecen,
sentada en un rincón de la casa musito; ¿ porque no desaparecen?.
Sentada en un rincón de la casa descubro mi rostro.
lentamente recorro cada espacio, cada esquina,
deteniéndome en una copia compleja de Picasso,
comparando mi vida en cada una de sus líneas.
En ella no hay magia de un verdadero hogar.
solo hay penumbras que se refleja en mi caminar,
cuando transito en ella huyendo de mi verdad,
mientras los espectros no dejan de tocar.
Encerrada en un rincón de la casa, escucho gente pasar,
oyendo su algabaría, imaginando su felicidad.
trato de abrir la puerta y dejarla pasar
más.. los fantasmas me detienen ¡su música he de escuchar!
ocultando pensamientos que venían de mí.
estos se transforman en fantasmas mudos en su guarida,
con un dedo les indico el camino mas... desdeñan la salida.
En su afán por quedarse a mi lado traumatizan mi existir,
no son espectros del pasado ¡están en mi diario vivir!.
acoplándose en mis sentimientos, ahondando en mi sufrir,
frente a ellos me siento vulnerable, cansada, desfallecida.
Cada rincón de la casa me enseña mi cruda verdad.
de mil colores la he pintado disfrazándola de verdad,
sembrando mi jardín con semillas de fingimiento,
sus rosas hoy, yacen pálidas ante tanta falsedad.
Cortinas de soledad en sus ventanas cuelgan.
cubriendo las ausencias que habitan dentro,
olor a encierro fúnebre se puede respirar,
patético es el paisaje donde he de morar.
Solo se escuchan acordes de un gran silencio,
que los espectros teclean en el piano del tiempo.
concierto impregnado de mutismo ellos me ofrecen,
sentada en un rincón de la casa musito; ¿ porque no desaparecen?.
Sentada en un rincón de la casa descubro mi rostro.
lentamente recorro cada espacio, cada esquina,
deteniéndome en una copia compleja de Picasso,
comparando mi vida en cada una de sus líneas.
En ella no hay magia de un verdadero hogar.
solo hay penumbras que se refleja en mi caminar,
cuando transito en ella huyendo de mi verdad,
mientras los espectros no dejan de tocar.
Encerrada en un rincón de la casa, escucho gente pasar,
oyendo su algabaría, imaginando su felicidad.
trato de abrir la puerta y dejarla pasar
más.. los fantasmas me detienen ¡su música he de escuchar!