sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
En una y mil batallas
agarré a tus labios en mí corazón
del valle protegido por tu sol
encendí el nombre de tus sueños
y abrí al día con el vapor intenso
de la luna llena
cuando ésta bajaba por el sendero de la noche
cuando el alma expandía el brillo
decía tu luz en un estribillo
que al resoplar en el labio del fuego
se encendieron los poros de tu corazón
agarrando a los sueños
protegidos en un palpitar
desde arriba los labios
extinguieron el dolor de los llantos
protegido en la realeza de un verso
se decía que los años
se montaban en un verso
se encendían los te amos
dignos del sueño y el tiempo
rozando las agujas del reloj
los clavos que tienen sus señales,
tocando la espada de luz
haciendo en el arte una voz
se hicieron las escenas paraíso
en el arte de un clamor
en un brindis de sueños
se acerco las pausa al fuego lento
y como tenía el estribillo en su clamor
se hacia fuego el paraíso
de las ceras de la luna
que deshojaba su luz brillante
ama del fuego y la tierra
en el vapor de las imágenes
se decían
los versos a los brillantes vuelos
que al llegar a la brisa
y al cielo
se apoderaba del arte tan liso
sin huellas que dejaran crujidos
se armo la fuente del alma
porque en una y mil batallas he crecido
pero con tu amor ante todo
sé que he vencido.