Sonum
Poeta recién llegado
Cuan hermosa forma de hablarme, con poesía me enamoraste, hermoso hombre del cielo azul, en tus letras radica tu belleza, virtud descomunal que solo tú posees, suspiro cuando dejas de hablar porque me trae nostalgia la noche, el no poderte ver se va la alegría, adoro con la cortesía que me tratas, insegura soy cuando pierdo la insensatez.
Feliz soy en tu compañía, me abrazas con perfumes de una flor, en el hueco de mi corazón llénalo con tu amor, delante de ti soy mujer perfecta, que no se nuble tu juicio cariño, soy mujer baldía; sufro, lloro, dudo, engaño y odio. Pero aun así mi buena lógica se nubla por ti, tú eres luz extinguida de mi niñez, hombre de buen corazón, aún revelo el miedo por enamorarme, algunos peregrinos solo comieron y se fueron: No me obligues a pensar de esa manera de ti, no estoy exenta de ser precavida, quiero conocer tal gentileza y honestidad que desprende tu andar.
En el camino de nuestra ilusión no me dejes, acuérdate de mí, mi amor es difícil de conseguir, solo el que persiste alcanza la divinidad de amar, bajo toda confianza seré tuya, tu esfuerzo no será en vano, las flechas propagaran el fuego de tu cuerpo y sobre mi piel estará tatuado tu nombre; único ser en conquistar lo más cotizado, lo más anhelado y lo más confiado, que no se apague el fuego de la pasión, sigue hambriento de mi amor, olvida las viejas anclas y mírame en las estrellas.
¡No dejes de enamorarme!
Feliz soy en tu compañía, me abrazas con perfumes de una flor, en el hueco de mi corazón llénalo con tu amor, delante de ti soy mujer perfecta, que no se nuble tu juicio cariño, soy mujer baldía; sufro, lloro, dudo, engaño y odio. Pero aun así mi buena lógica se nubla por ti, tú eres luz extinguida de mi niñez, hombre de buen corazón, aún revelo el miedo por enamorarme, algunos peregrinos solo comieron y se fueron: No me obligues a pensar de esa manera de ti, no estoy exenta de ser precavida, quiero conocer tal gentileza y honestidad que desprende tu andar.
En el camino de nuestra ilusión no me dejes, acuérdate de mí, mi amor es difícil de conseguir, solo el que persiste alcanza la divinidad de amar, bajo toda confianza seré tuya, tu esfuerzo no será en vano, las flechas propagaran el fuego de tu cuerpo y sobre mi piel estará tatuado tu nombre; único ser en conquistar lo más cotizado, lo más anhelado y lo más confiado, que no se apague el fuego de la pasión, sigue hambriento de mi amor, olvida las viejas anclas y mírame en las estrellas.
¡No dejes de enamorarme!