Jesus Arriaza
Poeta recién llegado
Hoy te pienso como ayer,
como hace tanto y siempre te he pensado,
como buscando encontrarte tan solo recordando,
como si todo se redujera a esto, a ti, inevitablemente a ti.
Hoy te pienso, frenético, casi enamorado,
como queriendo quererte,
como deseándote a ti.
El problema no es que me faltes,
con tus ojos pardos o tus manos pequeñas,
con tus brazos envolviendo la encrucijada de mi existencia.
No, es problema es que estoy aquí,
resignándome a buscarte donde no te encuentro,
a tenerte por medio de noches reflexivas,
a ser el enamorado de la sombra que te persigue,
sin el abrazo que contenga mi tormenta.
Hoy te pienso, como suelo pensarte,
como si quisiera levantarme y dar vuelta el universo,
como queriendo gritar, como queriéndote aquí,
erizándome la piel si te pienso un poco más,
y encontrándote, aunque sea entre mis letras.
Hoy te pienso, más que ayer,
escurridiza y traviesa, inocente e incluso cruel,
haciéndome reír sin que me dé cuenta,
haciéndome extrañar recorrer tu silueta,
y de vez en cuando, escondiéndome las ganas,
de aun ahora, seguirte recordando.
como hace tanto y siempre te he pensado,
como buscando encontrarte tan solo recordando,
como si todo se redujera a esto, a ti, inevitablemente a ti.
Hoy te pienso, frenético, casi enamorado,
como queriendo quererte,
como deseándote a ti.
El problema no es que me faltes,
con tus ojos pardos o tus manos pequeñas,
con tus brazos envolviendo la encrucijada de mi existencia.
No, es problema es que estoy aquí,
resignándome a buscarte donde no te encuentro,
a tenerte por medio de noches reflexivas,
a ser el enamorado de la sombra que te persigue,
sin el abrazo que contenga mi tormenta.
Hoy te pienso, como suelo pensarte,
como si quisiera levantarme y dar vuelta el universo,
como queriendo gritar, como queriéndote aquí,
erizándome la piel si te pienso un poco más,
y encontrándote, aunque sea entre mis letras.
Hoy te pienso, más que ayer,
escurridiza y traviesa, inocente e incluso cruel,
haciéndome reír sin que me dé cuenta,
haciéndome extrañar recorrer tu silueta,
y de vez en cuando, escondiéndome las ganas,
de aun ahora, seguirte recordando.