kara
Poeta recién llegado
Mi abuela decía:
muchacha zonza como se enamoró
de ese perro flaco costillas de alambre
¡pero yo lo quería!
y mi padre decía:
haragán, flojo y mantenido
sin oficio y muerto de hambre
¡pero yo lo quería!
mi madre biringo le decía
más pelao que la pepa de la guaba
¡pero yo lo quería!
y cuando él me hablaba yo todita me derritia
al oído me decía en la noche me pagas
los insultos de tu padre y tu abuela
y con una sonrisa se iba
mis hermanos como cavernícolas
del pelo me metían
no te da vergüenza esa porquería
parado se la pasa todo el día
¡pero yo lo quería!
y en la noche cuando a la universidad
salía, corriendo con mi amor me iba
flaco, y sin un centavo con las justas
pal cigarro más misio él condenado
¡pero yo lo quería!
y como no quererlo si los ojos
como plato me ponía cuando de mi
fuente bebía, como culebra en tierra me movía
cuando su cuerpo al mío se unía
agarrando la palanca metía segunda y tercera
con la cuarta a la universidad llegaba primera
y sentadita en la puerta esperaba que mi padre me recogiera
no sin antes escuchar
¡a ése desgraciado cualquier día lo voy a matar!
¡pero yo lo quería!
muchacha zonza como se enamoró
de ese perro flaco costillas de alambre
¡pero yo lo quería!
y mi padre decía:
haragán, flojo y mantenido
sin oficio y muerto de hambre
¡pero yo lo quería!
mi madre biringo le decía
más pelao que la pepa de la guaba
¡pero yo lo quería!
y cuando él me hablaba yo todita me derritia
al oído me decía en la noche me pagas
los insultos de tu padre y tu abuela
y con una sonrisa se iba
mis hermanos como cavernícolas
del pelo me metían
no te da vergüenza esa porquería
parado se la pasa todo el día
¡pero yo lo quería!
y en la noche cuando a la universidad
salía, corriendo con mi amor me iba
flaco, y sin un centavo con las justas
pal cigarro más misio él condenado
¡pero yo lo quería!
y como no quererlo si los ojos
como plato me ponía cuando de mi
fuente bebía, como culebra en tierra me movía
cuando su cuerpo al mío se unía
agarrando la palanca metía segunda y tercera
con la cuarta a la universidad llegaba primera
y sentadita en la puerta esperaba que mi padre me recogiera
no sin antes escuchar
¡a ése desgraciado cualquier día lo voy a matar!
¡pero yo lo quería!