Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
No lo sé, tal vez creíste que ese; adiós, me dueles porque te amo, me desintegraría en un tris de la faz de la tierra, o que me convertiría en parafina y al día siguiente con el calor de la mañana me encontrarían como un charco claro sobre la acera, o tal vez, hubiera sido mejor, me trastocaría en una verde manzana y alguien me partiría en dos con su afilado cuchillo para después meterme en la licuadora con un poco de agua y azúcar y luego apretar un botón hasta que quedara la piel y la pulpa mezclada uniformemente y me sirviera en un vaso de cristal, para después beberme sin que tuviera oportunidad de mojarle los labios pero le calmara la sed por un rato, por un instante, por nada, no se hubiera molestado, es usted muy amable.
Pero no ocurrió nada de eso, a lo mejor en vez de decir lo que dijiste debiste expresar doctamente; abracadabra, o quizás alguna palabra más encantadora para que por mi fin dejara de cumplir mi promesa de amarte, quién sabe, tal vez la luna no estaba en la posición correcta o peor aún, no había luna en el firmamento ¡ah, ya sé! dijiste las palabras certeras y moviste tu barita en proporción correcta para que mi cara se volviera el amasijo de lágrimas que es ahora y mi alma pendiera de un hilo y mi cuerpo se encorvara buscando por el suelo una respuesta...
...qué sé yo, lo que diga no importa, total, de encantos solo conozco tus ojos y tu palabra.
8.9.11 en un medio día escondiéndome del sol que en la calle me abrasa el cabello, los hombros, la espalda y me hace sentir mas miserable al comprender que es lo único que tengo para abrazarme.
Pero no ocurrió nada de eso, a lo mejor en vez de decir lo que dijiste debiste expresar doctamente; abracadabra, o quizás alguna palabra más encantadora para que por mi fin dejara de cumplir mi promesa de amarte, quién sabe, tal vez la luna no estaba en la posición correcta o peor aún, no había luna en el firmamento ¡ah, ya sé! dijiste las palabras certeras y moviste tu barita en proporción correcta para que mi cara se volviera el amasijo de lágrimas que es ahora y mi alma pendiera de un hilo y mi cuerpo se encorvara buscando por el suelo una respuesta...
...qué sé yo, lo que diga no importa, total, de encantos solo conozco tus ojos y tu palabra.
8.9.11 en un medio día escondiéndome del sol que en la calle me abrasa el cabello, los hombros, la espalda y me hace sentir mas miserable al comprender que es lo único que tengo para abrazarme.
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