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Encerrada

penabad57

Poeta veterano en el portal
Se estrecharon los abriles y fue otoño la casa.

No hables, no digas nunca ayer.

Escribí en la pared un poema dulce con tu nombre al final.

Las cucarachas del tiempo borraron la letra
y ya solo quedó una frase, sin comas ni puntos,
sin adjetivos que dijeran cuánto hay de ti en el silencio.

En los espacios cerrados la luz se vuelve oscura,
el aire se vicia, el tiempo no haya razón.

Pero tú, a fin de cuentas, has decidido vivir entre los muros,
lo mismo que una araña, igual que un ratón
que no se asusta si oye el eco sus pasos.
 
Se estrecharon los abriles y fue otoño la casa.

No hables, no digas nunca ayer.

Escribí en la pared un poema dulce con tu nombre al final.

Las cucarachas del tiempo borraron la letra
y ya solo quedó una frase, sin comas ni puntos,
sin adjetivos que dijeran cuánto hay de ti en el silencio.

En los espacios cerrados la luz se vuelve oscura,
el aire se vicia, el tiempo no haya razón.

Pero tú, a fin de cuentas, has decidido vivir entre los muros,
lo mismo que una araña, igual que un ratón
que no se asusta si oye el eco sus pasos.

Hay seres que viven por siempre entre los muros físicos, pero creo que esos muros son una proyección de los muros del corazón que los evoca.
Es un poema conmovedor y hermoso.
Un abrazo.
 
Hay seres que viven por siempre entre los muros físicos, pero creo que esos muros son una proyección de los muros del corazón que los evoca.
Es un poema conmovedor y hermoso.
Un abrazo.
"Una proyección de los muros que el corazón evoca". Bonito y certero comentario. Un abrazo, y una vez más, gracias por pasarte por aquí, creo que sin tu visita el poema se quedaría con cero comentarios. Un abrazo.
 
Se estrecharon los abriles y fue otoño la casa.

No hables, no digas nunca ayer.

Escribí en la pared un poema dulce con tu nombre al final.

Las cucarachas del tiempo borraron la letra
y ya solo quedó una frase, sin comas ni puntos,
sin adjetivos que dijeran cuánto hay de ti en el silencio.

En los espacios cerrados la luz se vuelve oscura,
el aire se vicia, el tiempo no haya razón.

Pero tú, a fin de cuentas, has decidido vivir entre los muros,
lo mismo que una araña, igual que un ratón
que no se asusta si oye el eco sus pasos.
Hay quienes se quedan siempre a vivir entre nosotros. En un poema, entre las paredes, en el recuerdo, pero sobre todo en nuestro corazón. Y ahí se hacen inmortales, tan inmortales como nuestra propia vida.
Hermoso poema.
Saludos.
Luz
 

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