emiliomartinezfernandez
Poeta recién llegado
Ha pasado el tiempo desde aquel adiós
y no ha sido fácil levantarse;
Baje a los subsuelos de la ciudad
donde habitan las mujeres perdidas,
alterne con ellas y su soledad
y descubrí que aquella no era mi vida.
Escalé a lo mas alto
y grite tu nombre... Tu nombre
con la esperanza de ser escuchado
solo el eco me contestó..
(Azucena, zucena, cena....)
Y entonces me enfrente al mundo
lo golpee con furia y el inmune
a mis golpes se reía de mi
y mi furia me carcomía...
Y agotado y rendido
caí al suelo y pasaron las horas...
Me despertó algo húmedo en mi cara,
abrí los ojos y vi un perro
tan agotado, tan rendido como yo,
le acaricié con mis ultimas fuerzas....
El seguía lamiendo, moviendo su cola,
como queriéndome dar esas fuerzas
que me fallaban, le abracé,
y perdí el sentido, la noción del tiempo.
Al despertar, seguía allí a mi lado,
fiel.. me tendió su patita
y desde entonces sus ojos azules
son la luz del faro que me guia
y no ha sido fácil levantarse;
Baje a los subsuelos de la ciudad
donde habitan las mujeres perdidas,
alterne con ellas y su soledad
y descubrí que aquella no era mi vida.
Escalé a lo mas alto
y grite tu nombre... Tu nombre
con la esperanza de ser escuchado
solo el eco me contestó..
(Azucena, zucena, cena....)
Y entonces me enfrente al mundo
lo golpee con furia y el inmune
a mis golpes se reía de mi
y mi furia me carcomía...
Y agotado y rendido
caí al suelo y pasaron las horas...
Me despertó algo húmedo en mi cara,
abrí los ojos y vi un perro
tan agotado, tan rendido como yo,
le acaricié con mis ultimas fuerzas....
El seguía lamiendo, moviendo su cola,
como queriéndome dar esas fuerzas
que me fallaban, le abracé,
y perdí el sentido, la noción del tiempo.
Al despertar, seguía allí a mi lado,
fiel.. me tendió su patita
y desde entonces sus ojos azules
son la luz del faro que me guia