Encuentro con Sigfrido

MaríaA.G

Poeta veterana en el Portal

Hoy he mirado clandestina
la sintonía de tu madrugada,
acariciando con mis ojos
la periferia de tu boca,
besando la caída de tus pestañas.

Indago en el velo de tus pupilas,
el aire se impregna del perfume de tus poros,
como aceite de óleo
que se fija en el lienzo de tus gestas.

Te veo cuál Sigfrido
conquistando el reino Nibelungo,
bañándote en la sangre del dragón,
alcanzando la invulnerabilidad,
dejando al aire la hoja de tilo
adherida a tu parte más humana,
dotada de vulnerabilidad,
la que intento proteger con mi aliento
y te sigo acariciando con la mirada,
como Krimilda.
 
Hoy he mirado clandestina
la sintonía de tu madrugada,
acariciando con mis ojos
la periferia de tu boca,
besando la caída de tus pestañas.

Indago en el velo de tus pupilas,
el aire se impregna del perfume de tus poros,
como aceite de óleo
que se fija en el lienzo de tus gestas.

Te veo cuál Sigfrido
conquistando el reino Nibelungo,
bañándote en la sangre del dragón,
alcanzando la invulnerabilidad,
dejando al aire la hoja de tilo
adherida a tu parte más humana,
dotada de vulnerabilidad,
la que intento proteger con mi aliento
y te sigo acariciando con la mirada,
como Krimilda.

Buenos versos nos regala amida María, un placer disfrutar de su lectura. Sigfrido me ha hecho recordar la película el anillo de los nibelungos que vi en mi adolescencia. Me ha traído buenos recuerdos.
Enhorabuena por tan excelso poema amiga.
Un abrazo desde los cielos de este halcón.
 
Hoy he mirado clandestina
la sintonía de tu madrugada,
acariciando con mis ojos
la periferia de tu boca,
besando la caída de tus pestañas.

Indago en el velo de tus pupilas,
el aire se impregna del perfume de tus poros,
como aceite de óleo
que se fija en el lienzo de tus gestas.

Te veo cuál Sigfrido
conquistando el reino Nibelungo,
bañándote en la sangre del dragón,
alcanzando la invulnerabilidad,
dejando al aire la hoja de tilo
adherida a tu parte más humana,
dotada de vulnerabilidad,
la que intento proteger con mi aliento
y te sigo acariciando con la mirada,
como Krimilda.
Bello poema en su idea y en su brillante desarrollo, el amor en tus versos alcanza topes casi epicos en el marco de tu sensible escritura repleta de intensos sentimientos. Siempre es un placer leerte amiga María. Abrazote de colores vuela y vuela. Paco.
 
Hoy he mirado clandestina
la sintonía de tu madrugada,
acariciando con mis ojos
la periferia de tu boca,
besando la caída de tus pestañas.

Indago en el velo de tus pupilas,
el aire se impregna del perfume de tus poros,
como aceite de óleo
que se fija en el lienzo de tus gestas.

Te veo cuál Sigfrido
conquistando el reino Nibelungo,
bañándote en la sangre del dragón,
alcanzando la invulnerabilidad,
dejando al aire la hoja de tilo
adherida a tu parte más humana,
dotada de vulnerabilidad,
la que intento proteger con mi aliento
y te sigo acariciando con la mirada,
como Krimilda.
hermoso María, saludos guapa
 
Buenos versos nos regala amida María, un placer disfrutar de su lectura. Sigfrido me ha hecho recordar la película el anillo de los nibelungos que vi en mi adolescencia. Me ha traído buenos recuerdos.
Enhorabuena por tan excelso poema amiga.
Un abrazo desde los cielos de este halcón.

Gracias Halcon por tu comentario y visita. Me alegra que te recuerde esa película.

Un abrazo grande.
 
Hoy he mirado clandestina
la sintonía de tu madrugada,
acariciando con mis ojos
la periferia de tu boca,
besando la caída de tus pestañas.

Indago en el velo de tus pupilas,
el aire se impregna del perfume de tus poros,
como aceite de óleo
que se fija en el lienzo de tus gestas.

Te veo cuál Sigfrido
conquistando el reino Nibelungo,
bañándote en la sangre del dragón,
alcanzando la invulnerabilidad,
dejando al aire la hoja de tilo
adherida a tu parte más humana,
dotada de vulnerabilidad,
la que intento proteger con mi aliento
y te sigo acariciando con la mirada,
como Krimilda.
Sensualidad y romanticismo se dan la mano en estos enamorados versos. Ayyy María, Sigfrido me recuerda al príncipe del "Lago de los Cisnes" enamorado de la princesa Odette... Ayyy leerte me ha hecho soñar y remontar el recuerdo. Muchos besos llenos de cariño y de admiración.....muááááácksss...
 
Sensualidad y romanticismo se dan la mano en estos enamorados versos. Ayyy María, Sigfrido me recuerda al príncipe del "Lago de los Cisnes" enamorado de la princesa Odette... Ayyy leerte me ha hecho soñar y remontar el recuerdo. Muchos besos llenos de cariño y de admiración.....muááááácksss...

Gracias amiga lomita por tan bello comentario, siempre dejas la caricia de tu sensibilidad.

Yn abrazo, con mucho cariño.
 
Hoy he mirado clandestina
la sintonía de tu madrugada,
acariciando con mis ojos
la periferia de tu boca,
besando la caída de tus pestañas.

Indago en el velo de tus pupilas,
el aire se impregna del perfume de tus poros,
como aceite de óleo
que se fija en el lienzo de tus gestas.

Te veo cuál Sigfrido
conquistando el reino Nibelungo,
bañándote en la sangre del dragón,
alcanzando la invulnerabilidad,
dejando al aire la hoja de tilo
adherida a tu parte más humana,
dotada de vulnerabilidad,
la que intento proteger con mi aliento
y te sigo acariciando con la mirada,
como Krimilda.

Muy bello poema en esa asimilación de de tu amor y pasión con el heroe del cantar de los Nibelungos y su amada, si no me equivoco pues eso estaba en mis lecturas escolare, Original creación con una bella expresión y delicado erotismo. Mi saludo cordial con un abrazo estimada amiga.
 
Hoy he mirado clandestina
la sintonía de tu madrugada,
acariciando con mis ojos
la periferia de tu boca,
besando la caída de tus pestañas.

Indago en el velo de tus pupilas,
el aire se impregna del perfume de tus poros,
como aceite de óleo
que se fija en el lienzo de tus gestas.

Te veo cuál Sigfrido
conquistando el reino Nibelungo,
bañándote en la sangre del dragón,
alcanzando la invulnerabilidad,
dejando al aire la hoja de tilo
adherida a tu parte más humana,
dotada de vulnerabilidad,
la que intento proteger con mi aliento
y te sigo acariciando con la mirada,
como Krimilda.
Me encanta tu alegoría al Cantar de los Nibelungos. Imagen fuerte, llena de vitalidad, que expresa la profundidad de un sentir. Mi enhorabuena. Un abrazo.
 
Hoy he mirado clandestina
la sintonía de tu madrugada,
acariciando con mis ojos
la periferia de tu boca,
besando la caída de tus pestañas.

Indago en el velo de tus pupilas,
el aire se impregna del perfume de tus poros,
como aceite de óleo
que se fija en el lienzo de tus gestas.

Te veo cuál Sigfrido
conquistando el reino Nibelungo,
bañándote en la sangre del dragón,
alcanzando la invulnerabilidad,
dejando al aire la hoja de tilo
adherida a tu parte más humana,
dotada de vulnerabilidad,
la que intento proteger con mi aliento
y te sigo acariciando con la mirada,
como Krimilda.

Hermoso.
Abrazos
 
Hoy he mirado clandestina
la sintonía de tu madrugada,
acariciando con mis ojos
la periferia de tu boca,
besando la caída de tus pestañas.

Indago en el velo de tus pupilas,
el aire se impregna del perfume de tus poros,
como aceite de óleo
que se fija en el lienzo de tus gestas.

Te veo cuál Sigfrido
conquistando el reino Nibelungo,
bañándote en la sangre del dragón,
alcanzando la invulnerabilidad,
dejando al aire la hoja de tilo
adherida a tu parte más humana,
dotada de vulnerabilidad,
la que intento proteger con mi aliento
y te sigo acariciando con la mirada,
como Krimilda.

Antes de abordar alguna de tus obras, yo ya sé que me voy a llevar calidad y un profundo respeto y cuidado por la palabra a la cual siempre estás enalteciendo en cada entrega.
Es un placer poder leerte.
Un abrazo con admiración.
 
Hoy he mirado clandestina
la sintonía de tu madrugada,
acariciando con mis ojos
la periferia de tu boca,
besando la caída de tus pestañas.

Indago en el velo de tus pupilas,
el aire se impregna del perfume de tus poros,
como aceite de óleo
que se fija en el lienzo de tus gestas.

Te veo cuál Sigfrido
conquistando el reino Nibelungo,
bañándote en la sangre del dragón,
alcanzando la invulnerabilidad,
dejando al aire la hoja de tilo
adherida a tu parte más humana,
dotada de vulnerabilidad,
la que intento proteger con mi aliento
y te sigo acariciando con la mirada,
como Krimilda.

No hay como una mirada cómplice en la caricia silenciosa de unos ojos fijos celebrando la compañía y el encuentro, un bello poema que disfruto con tu gran talento, un saludo y cordial abrazo.
 

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