Emanuel Cervantes
Poeta fiel al portal
Encuéntrame en lo profundo de tus pensamientos,
entre los ríos de olvido y los lagos de soledad,
entre lo más profundo de tus mares de lamentos
donde se acaba el día y se convierte en oscuridad
Y me verás sentado en el horizonte lejan,
mientras una lluvia de lágrimas dominará tu voluntad,
y correrás por tu mundo buscándome en vano
hasta que tus gritos se escuchen en la eternidad
¿Cuándo fue que decidiste abrazar la ironía?
¿O escribiste un poema a la luz del atardecer?
Te dije mil veces que tu no eras mía
más nunca quisiste escuchar ni entender
Hoy vago en tu mundo buscando sonrisas,
entre los campos de oro que conducen hasta el más allá,
y solo consigo borrar tus caricias
cargadas de angustia y de fatalidad
Que triste mirarte tan sola y vacía,
andando en tinieblas que llamas pode
Cambiaste tu orgullo por la sangre fría
y mírate ahora no hay nada que hacer
Deja otra vez que se cierren tus ojos
pero es imposible que no sientas dolor,
verás a tu mundo convertirse en despojos
entre un cruel aroma de sangre y licor
Yo que una vez te escribí una poesía,
y la adorné con ternura para que pudieras caer,
la cargué de mil besos y de hipocresía
y mil primaveras que te hicieran creer
Me encontrarás en el susurro del viento,
más allá de las fronteras de tu imaginación,
donde tus recuerdos arderán a fuego lento
y las criaturas del abismo romperán tu corazón
entre los ríos de olvido y los lagos de soledad,
entre lo más profundo de tus mares de lamentos
donde se acaba el día y se convierte en oscuridad
Y me verás sentado en el horizonte lejan,
mientras una lluvia de lágrimas dominará tu voluntad,
y correrás por tu mundo buscándome en vano
hasta que tus gritos se escuchen en la eternidad
¿Cuándo fue que decidiste abrazar la ironía?
¿O escribiste un poema a la luz del atardecer?
Te dije mil veces que tu no eras mía
más nunca quisiste escuchar ni entender
Hoy vago en tu mundo buscando sonrisas,
entre los campos de oro que conducen hasta el más allá,
y solo consigo borrar tus caricias
cargadas de angustia y de fatalidad
Que triste mirarte tan sola y vacía,
andando en tinieblas que llamas pode
Cambiaste tu orgullo por la sangre fría
y mírate ahora no hay nada que hacer
Deja otra vez que se cierren tus ojos
pero es imposible que no sientas dolor,
verás a tu mundo convertirse en despojos
entre un cruel aroma de sangre y licor
Yo que una vez te escribí una poesía,
y la adorné con ternura para que pudieras caer,
la cargué de mil besos y de hipocresía
y mil primaveras que te hicieran creer
Me encontrarás en el susurro del viento,
más allá de las fronteras de tu imaginación,
donde tus recuerdos arderán a fuego lento
y las criaturas del abismo romperán tu corazón