Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se posó en nuestras manos, cual terraza;
Rehén de su belleza, perdió el vuelo
y las raicé crecieron desde el suelo
atándolo al hombre y a su mordaza .
No floreció en los campo del Edén,
nada fue los que un día prometieron
y al hombre por ser hombre confundieron
cuando en su voz pusieron el amén
Es universos de ilusorios dioses.
Visceral prepotencia el ser humanos.
El mundo quedó anclado en nuestras manos
y ultrajado por necios semidioses.