jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
dentro de algún tiempo me haré viejo y me moriré
y luego seré nada para siempre
nada hasta el fin de los tiempos
y mi pequeña nada será tan perfecta como el cristal de la nieve
tan pura como la soledad de las últimas horas
de un condenado a muerte
y entonces ya no sentiré por ti este amor
ni me dolerá tanto que tú no puedas quererme
ni tus mentiras ni tus pretextos para no verme
y ya no me atormentará cada minuto que vivo
sin saber qué haces ni con quién estás
ni esta quemante necesidad de tus labios
el vacío de mis manos, mis ojos desiertos de ti
tus palabras aquella noche en el parque
cuando me dijiste que mejor no nos veíamos más
y entonces estaré bien y mi muerte será como transcurrir
todos los días en medio de una alegre fiesta
o tirado en la arena bajo el cielo de un eterno mediodía soleado
y quizás entonces pueda volver a sentir ganas de cantar
de ir con los amigos, de llevar a mis hijas al cine
de leer el último libro de stephen king, de comer sushi
subirme a la bicicleta y pedalear hasta hacerse de noche
oyendo canciones de amor en el ipod
y si te veo en la calle decirte adiós como si nunca nunca nunca
te hubiera conocido
quizás entonces me pueda volver
la vida al cuerpo
y luego seré nada para siempre
nada hasta el fin de los tiempos
y mi pequeña nada será tan perfecta como el cristal de la nieve
tan pura como la soledad de las últimas horas
de un condenado a muerte
y entonces ya no sentiré por ti este amor
ni me dolerá tanto que tú no puedas quererme
ni tus mentiras ni tus pretextos para no verme
y ya no me atormentará cada minuto que vivo
sin saber qué haces ni con quién estás
ni esta quemante necesidad de tus labios
el vacío de mis manos, mis ojos desiertos de ti
tus palabras aquella noche en el parque
cuando me dijiste que mejor no nos veíamos más
y entonces estaré bien y mi muerte será como transcurrir
todos los días en medio de una alegre fiesta
o tirado en la arena bajo el cielo de un eterno mediodía soleado
y quizás entonces pueda volver a sentir ganas de cantar
de ir con los amigos, de llevar a mis hijas al cine
de leer el último libro de stephen king, de comer sushi
subirme a la bicicleta y pedalear hasta hacerse de noche
oyendo canciones de amor en el ipod
y si te veo en la calle decirte adiós como si nunca nunca nunca
te hubiera conocido
quizás entonces me pueda volver
la vida al cuerpo