E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pronto compraste mercedes
para fardar en los clubes
del divorcio,
veloz cayó en tus redes
la que asistía sin titubes,
al consorcio.
La segunda le gustaba
el vivir por todo lo alto,
y vestir,
así que gastando ochava
pronto se encontró con falto
de lucir.
Todos ahorros se fueron
para agradar a María
con su moda,
hasta a París concurrieron
y su gran gastronomía
con beoda.
De nuevo con las peleas
con la segunda pareja
en su casa,
porque tú siempre alardeas
de tu hombría compleja
que fracasa.
Entrada para un piso
que pretendías usar,
con María,
pero tú gran compromiso,
de la vivienda pagar,
se perdía.
Pronto vinieron peleas
en la casa de la otra
por doquier,
porque tu siempre alardeas
del machismo con la potra
cualesquier.
A la otra tal la primera
de su lado te sacude
por las malas,
es que aguantar a tu fiera
sin policía que acude
es de balas.
De nuevo ida y vuelta
de un lado para otro,
con pesar,
cuando pareja disuelta
siempre procuras destotro
enmendar.
Pretendes saltar del puente,
cortar tus dañinas venas
y ahorcar,
mas en el infierno un hueste
que no quieren tus faenas,
ni nombrar.
Te llevan a siquiatría
para tu mala cabeza
arreglar,
mas doctor no conseguía
tus delirios de grandeza
sofocar.
La tercera, la más culta,
por depresión pernotaba,
como tú,
y tan prendada resulta
que por ti pierde la baba,
sin tabú.
Ya te alojas en su piso
viviendo de sus haberes,
por la cara,
y sin ningún compromiso
de cumplir con los deberes,
de tu tara.
Te arregla la pensión
para que vivas holgado
con tu paga,
pero tu gran adversión
de poner tu malo lado,
la zurriaga.
Tenía cuerpo perfecto,
mas resultaba algo fea
de la cara,
era bastante defecto
para el que tiene diarrea,
de majara.
Además, bien no bailaba
en las viejas pasarelas
de las salas,
aunque la pobre soñaba
contigo, tales abuelas,
con sus galas.
Tu más desagradecido
y mortífero veneno
hizo efecto,
en quien te llevó al nido
cuando estabas en el cieno
más infecto.
En su casa abandonada,
la dejaste deprimida,
desde ya,
pues tu ser no se apiada
porque comes la comida
de papá.
En los bailes de salón
eres el más requerido
por tu físico,
aprovechas la ocasión
de la mujer sin marido
o es tísico.
Exhibiciones de baile
concuerdan con tu delirio
de grandeza,
como si fueses un fraile
en procesión de martirio
que tal reza.
Pronto te cae la cuarta
de la ciudad de Porriño
do vivía,
que de soledad está harta,
poniendo en ti su cariño
y alegría.
Trabajadora la más
del pueblo que más trabaja
del entorno,
y tu creyéndote el as
que a todos aventaja,
en adorno.
Ya te alojas en su casa
y comes de su trabajo
por la cara,
con churrasco a la brasa
más las angulas con ajo
te ampara.
Su padre paga café
por las bares del ambiente,
sin reparo,
y tú no tienes ni fe
ni con un gesto aparente
del avaro.
De nuevo sale la vena
de tu sombra tan maligna,
con la cuarta,
no basta comida y cena
para tu conducta indigna,
de lagarta.
Ya empiezas escapando
a los bailes tú solito
por la noche,
es que gente de tu bando
incluso quiere gratuito
un buen coche.
Ella no puede salir
porque su padre enfermó
de cáncer,
puesto que tú no sentir
más pena que de tu yo,
como máncer.
Pronto te manda de casa
para veros los domingos,
y festivos.
mas comes carne a la brasa
y los revoltijos pringos
de furtivos.
El pobre viejo se muere
y en el mismo funeral,
de presente,
empleas el miserere
del más maligno animal
indecente.
Tuvieron que venir guardias
en el mismo velatorio,
que vergüenza,
y tu ex de taquicardias
se marchó del tanatorio,
sinvergüenza.
Así saldas con la cuarta
alegando que te debe
el dinero,
y la dejaste tan harta
que a pisar ni se atreve,
el Bolero.
para fardar en los clubes
del divorcio,
veloz cayó en tus redes
la que asistía sin titubes,
al consorcio.
La segunda le gustaba
el vivir por todo lo alto,
y vestir,
así que gastando ochava
pronto se encontró con falto
de lucir.
Todos ahorros se fueron
para agradar a María
con su moda,
hasta a París concurrieron
y su gran gastronomía
con beoda.
De nuevo con las peleas
con la segunda pareja
en su casa,
porque tú siempre alardeas
de tu hombría compleja
que fracasa.
Entrada para un piso
que pretendías usar,
con María,
pero tú gran compromiso,
de la vivienda pagar,
se perdía.
Pronto vinieron peleas
en la casa de la otra
por doquier,
porque tu siempre alardeas
del machismo con la potra
cualesquier.
A la otra tal la primera
de su lado te sacude
por las malas,
es que aguantar a tu fiera
sin policía que acude
es de balas.
De nuevo ida y vuelta
de un lado para otro,
con pesar,
cuando pareja disuelta
siempre procuras destotro
enmendar.
Pretendes saltar del puente,
cortar tus dañinas venas
y ahorcar,
mas en el infierno un hueste
que no quieren tus faenas,
ni nombrar.
Te llevan a siquiatría
para tu mala cabeza
arreglar,
mas doctor no conseguía
tus delirios de grandeza
sofocar.
La tercera, la más culta,
por depresión pernotaba,
como tú,
y tan prendada resulta
que por ti pierde la baba,
sin tabú.
Ya te alojas en su piso
viviendo de sus haberes,
por la cara,
y sin ningún compromiso
de cumplir con los deberes,
de tu tara.
Te arregla la pensión
para que vivas holgado
con tu paga,
pero tu gran adversión
de poner tu malo lado,
la zurriaga.
Tenía cuerpo perfecto,
mas resultaba algo fea
de la cara,
era bastante defecto
para el que tiene diarrea,
de majara.
Además, bien no bailaba
en las viejas pasarelas
de las salas,
aunque la pobre soñaba
contigo, tales abuelas,
con sus galas.
Tu más desagradecido
y mortífero veneno
hizo efecto,
en quien te llevó al nido
cuando estabas en el cieno
más infecto.
En su casa abandonada,
la dejaste deprimida,
desde ya,
pues tu ser no se apiada
porque comes la comida
de papá.
En los bailes de salón
eres el más requerido
por tu físico,
aprovechas la ocasión
de la mujer sin marido
o es tísico.
Exhibiciones de baile
concuerdan con tu delirio
de grandeza,
como si fueses un fraile
en procesión de martirio
que tal reza.
Pronto te cae la cuarta
de la ciudad de Porriño
do vivía,
que de soledad está harta,
poniendo en ti su cariño
y alegría.
Trabajadora la más
del pueblo que más trabaja
del entorno,
y tu creyéndote el as
que a todos aventaja,
en adorno.
Ya te alojas en su casa
y comes de su trabajo
por la cara,
con churrasco a la brasa
más las angulas con ajo
te ampara.
Su padre paga café
por las bares del ambiente,
sin reparo,
y tú no tienes ni fe
ni con un gesto aparente
del avaro.
De nuevo sale la vena
de tu sombra tan maligna,
con la cuarta,
no basta comida y cena
para tu conducta indigna,
de lagarta.
Ya empiezas escapando
a los bailes tú solito
por la noche,
es que gente de tu bando
incluso quiere gratuito
un buen coche.
Ella no puede salir
porque su padre enfermó
de cáncer,
puesto que tú no sentir
más pena que de tu yo,
como máncer.
Pronto te manda de casa
para veros los domingos,
y festivos.
mas comes carne a la brasa
y los revoltijos pringos
de furtivos.
El pobre viejo se muere
y en el mismo funeral,
de presente,
empleas el miserere
del más maligno animal
indecente.
Tuvieron que venir guardias
en el mismo velatorio,
que vergüenza,
y tu ex de taquicardias
se marchó del tanatorio,
sinvergüenza.
Así saldas con la cuarta
alegando que te debe
el dinero,
y la dejaste tan harta
que a pisar ni se atreve,
el Bolero.