E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
I
Ya de chaval eras malo,
cuando los cuatro jugábamos
en la era,
pues tú cogías un palo,
para pegar, si ganábamos,
a tu fiera.
De jovenzuelo, las piedras,
sobre el tejado, arrojabas,
del vecino,
como gamberro ya medras
y la carrera empezabas
de dañino.
Eres ladrón, el peor,
por robarle la cadena
a la madre,
para regalo de amor
de tu primera morena,
es desmadre.
Para sacar el dinero
que sufragara la boda
de la Estrella,
a nuestra madre, rastrero,
vaciaste su caja toda,
para ella.
No hubo más que peleas
en pocos meses vividos
con nosotros,
porque siempre te encabreas
por no pagar el cocidos,
de vosotros.
Lo que colmó todo vaso,
manifestar tu deseo
de partija,
poniendo un ojo al ocaso
a tu madre en forcejeo
por tu pija.
Como tú y tu consorte
quisisteis llevar la casa
sin mamá,
tuvo que dar pasaporte
a todo que sobrepasa
su bondad.
Pero antes del desalojo
con el morro que lo pisas
y pareja
teníais casa de antojo
y mandarnos sin camisas
a la vieja.
Unos diez años viviendo,
en la casa que nacimos,
con tu esposa,
fue un desastre tremendo,
puesto que no distinguimos
ni baldosa.
A los niños y casada
a menudo les pegabas
en tu hogar,
con razón de bofetada,
a tus hijos intentabas,
educar.
Cuando borracho venías
con tu arte pugilista
de malvado,
mujer e hijos herías,
no quedando masoquista
a tu lado.
Mientras trabajas muy duro
tu mujer sale con otro
por los bares,
para cambiar el futuro
y también cambiar de potro
y de lares.
A la casa de sus padres
con tres hijos se ha ido
tu esposa,
recurriendo a tus compadres
y hermanos te ha cogido
por forzosa.
Mas como el bien poco dura
en tu malvada cabeza,
continuabas
con tu poquita cordura
del que siempre tropieza
por las bravas.
Ella demanda el divorcio
con orden de alejamiento
procesal,
incrementaste el consorcio
del que tiene el argumento
de tu mal.
Para poder convivir
de nuevo con tu pareja
y sus padres,
has tenido que construir
y pagar a tocateja
tus desmadres.
Mas al terminar la casa
que en descansos y festivos
levantaste,
se malogró la argamasa
de tu bien y con derribos
terminaste.
Como llegaste llorando
te acogimos tal hermano
en la casa,
mas tu teatro de blando
con apariencia de humano
es carcasa.
De nuestra casa a su casa
ibas haciendo camino
todo el día,
porque tu ignorancia crasa
no aceptaba el destino
de tu vía.
Para persuadir a tu ex
simulaste un atropello
de su coche,
con tu cabeza unisex
casi te rompen el cuello
de fantoche.
Te lleva de nuevo al nido
para evitar la demanda
judicial,
pero eres abatido
y en vez de mano blanda,
infernal.
Incrementando peleas
con los cuñados, vecinos
y parientes,
hasta tu suegro apedreas
si no va por tus caminos
divergentes.
Al final la policía
por orden te desahucia
de tu casa,
porque tu psicopatía
tenía la tocada ahucia
de la crasa.
Le llaman esquizofrenia
a los que padecen tu mal
de locura,
mas lo tuyo bien congenia
con el más vil animal
que tortura.
Al final te diste cuenta
que construir en el terreno
de tu suegro,
es tal que casa cimienta
en el latifundio ajeno
siendo negro.
Escapaste con ahorros
de todos tus ilegales
chapuzadas,
astuto como los zorros
decías no tener vales
ni más fiadas
(Coplas estilo Jorge Manrique)
Ya de chaval eras malo,
cuando los cuatro jugábamos
en la era,
pues tú cogías un palo,
para pegar, si ganábamos,
a tu fiera.
De jovenzuelo, las piedras,
sobre el tejado, arrojabas,
del vecino,
como gamberro ya medras
y la carrera empezabas
de dañino.
Eres ladrón, el peor,
por robarle la cadena
a la madre,
para regalo de amor
de tu primera morena,
es desmadre.
Para sacar el dinero
que sufragara la boda
de la Estrella,
a nuestra madre, rastrero,
vaciaste su caja toda,
para ella.
No hubo más que peleas
en pocos meses vividos
con nosotros,
porque siempre te encabreas
por no pagar el cocidos,
de vosotros.
Lo que colmó todo vaso,
manifestar tu deseo
de partija,
poniendo un ojo al ocaso
a tu madre en forcejeo
por tu pija.
Como tú y tu consorte
quisisteis llevar la casa
sin mamá,
tuvo que dar pasaporte
a todo que sobrepasa
su bondad.
Pero antes del desalojo
con el morro que lo pisas
y pareja
teníais casa de antojo
y mandarnos sin camisas
a la vieja.
Unos diez años viviendo,
en la casa que nacimos,
con tu esposa,
fue un desastre tremendo,
puesto que no distinguimos
ni baldosa.
A los niños y casada
a menudo les pegabas
en tu hogar,
con razón de bofetada,
a tus hijos intentabas,
educar.
Cuando borracho venías
con tu arte pugilista
de malvado,
mujer e hijos herías,
no quedando masoquista
a tu lado.
Mientras trabajas muy duro
tu mujer sale con otro
por los bares,
para cambiar el futuro
y también cambiar de potro
y de lares.
A la casa de sus padres
con tres hijos se ha ido
tu esposa,
recurriendo a tus compadres
y hermanos te ha cogido
por forzosa.
Mas como el bien poco dura
en tu malvada cabeza,
continuabas
con tu poquita cordura
del que siempre tropieza
por las bravas.
Ella demanda el divorcio
con orden de alejamiento
procesal,
incrementaste el consorcio
del que tiene el argumento
de tu mal.
Para poder convivir
de nuevo con tu pareja
y sus padres,
has tenido que construir
y pagar a tocateja
tus desmadres.
Mas al terminar la casa
que en descansos y festivos
levantaste,
se malogró la argamasa
de tu bien y con derribos
terminaste.
Como llegaste llorando
te acogimos tal hermano
en la casa,
mas tu teatro de blando
con apariencia de humano
es carcasa.
De nuestra casa a su casa
ibas haciendo camino
todo el día,
porque tu ignorancia crasa
no aceptaba el destino
de tu vía.
Para persuadir a tu ex
simulaste un atropello
de su coche,
con tu cabeza unisex
casi te rompen el cuello
de fantoche.
Te lleva de nuevo al nido
para evitar la demanda
judicial,
pero eres abatido
y en vez de mano blanda,
infernal.
Incrementando peleas
con los cuñados, vecinos
y parientes,
hasta tu suegro apedreas
si no va por tus caminos
divergentes.
Al final la policía
por orden te desahucia
de tu casa,
porque tu psicopatía
tenía la tocada ahucia
de la crasa.
Le llaman esquizofrenia
a los que padecen tu mal
de locura,
mas lo tuyo bien congenia
con el más vil animal
que tortura.
Al final te diste cuenta
que construir en el terreno
de tu suegro,
es tal que casa cimienta
en el latifundio ajeno
siendo negro.
Escapaste con ahorros
de todos tus ilegales
chapuzadas,
astuto como los zorros
decías no tener vales
ni más fiadas
(Coplas estilo Jorge Manrique)
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