daw
Poeta asiduo al portal
Si enfrentamos por fin al ocaso sin esperar nada a cambio,
si nos sentamos a charlar de las cosas que hoy importan,
si el turbio sabor del pecado y el placer a diario se presentan,
y las cosas nunca puedan llegar a ser mas que un sueño de intercambio.
Quizás beba de esas grises pasiones caladas en tinieblas,
y te escupa en la cara cada vez que te presentas,
simulando en tiempo y forma la estructura de este cuerpo,
o tal vez me caiga de una vez entre las brasas de los propios recuerdos.
Si enfrentamos al ocaso ignorando esas señales que corrompen nuestras mentes,
y enterramos de una vez todo aquello del pasado y empezamos otra vez,
quizás ese mañana nos llame para vernos solamente,
sea duro, tieso y muerte, solamente ese mañana hoy quisiera ver.
Volveré para mirarme, arreglarme, y mutilarme,
de esas ganas que hoy se sienten, de mirar para delante,
de seguir en la corroída sombra de un muy estrecho camino,
tal vez de esta manera dejare de una vez de pensar en mi destino.
Si enfrentamos por fin al ocaso y miramos los caminos,
nos daremos cuenta de los cambios que ahí esperan,
de las dudas que presentan, estas nuevas sensaciones,
que no mueren en la guerra entre estar y no estar.
Si enfrentamos a ese ocaso sin antes haber peleado en el amanecer,
jamás entenderemos a este día, que pelea entre mis dudas,
nunca podré descifrar lo que ha pasado, y menos podré vencer,
a esta incertidumbre maldita que presenta hoy la pregunta mas dura...
¿Por qué?
si nos sentamos a charlar de las cosas que hoy importan,
si el turbio sabor del pecado y el placer a diario se presentan,
y las cosas nunca puedan llegar a ser mas que un sueño de intercambio.
Quizás beba de esas grises pasiones caladas en tinieblas,
y te escupa en la cara cada vez que te presentas,
simulando en tiempo y forma la estructura de este cuerpo,
o tal vez me caiga de una vez entre las brasas de los propios recuerdos.
Si enfrentamos al ocaso ignorando esas señales que corrompen nuestras mentes,
y enterramos de una vez todo aquello del pasado y empezamos otra vez,
quizás ese mañana nos llame para vernos solamente,
sea duro, tieso y muerte, solamente ese mañana hoy quisiera ver.
Volveré para mirarme, arreglarme, y mutilarme,
de esas ganas que hoy se sienten, de mirar para delante,
de seguir en la corroída sombra de un muy estrecho camino,
tal vez de esta manera dejare de una vez de pensar en mi destino.
Si enfrentamos por fin al ocaso y miramos los caminos,
nos daremos cuenta de los cambios que ahí esperan,
de las dudas que presentan, estas nuevas sensaciones,
que no mueren en la guerra entre estar y no estar.
Si enfrentamos a ese ocaso sin antes haber peleado en el amanecer,
jamás entenderemos a este día, que pelea entre mis dudas,
nunca podré descifrar lo que ha pasado, y menos podré vencer,
a esta incertidumbre maldita que presenta hoy la pregunta mas dura...
¿Por qué?