Inoxtransa
Poeta recién llegado
Te confié la tiara que un día adornó su pelo.
Te enseñé a sonreír igual que ella lo hacía.
Esculpí tu cuerpo una y mil veces hasta conseguir verter sobre mí la virtud de ese amargo placer que me embarga al sentir su presencia con solo mirarte .
Me regalo al placer de mi propio engaño.
Porque no se decirme que no.
A.A.A.
Te enseñé a sonreír igual que ella lo hacía.
Esculpí tu cuerpo una y mil veces hasta conseguir verter sobre mí la virtud de ese amargo placer que me embarga al sentir su presencia con solo mirarte .
Me regalo al placer de mi propio engaño.
Porque no se decirme que no.
A.A.A.