Acechando en las penumbras,
su melancolia distintiva,
sus ojos aparentaban tristeza,
más esa sonrisa salida de cuántos de terror te hacía palidecer ,
hacía que tú cuerpo tiemble
y que tú alma llore
pero temerle no era lo indicado,
pues el miedo lo alimentaba
y el odia lo provocaba,
lo único que quedaba era alabar la complejidad de ese ente
su melancolia distintiva,
sus ojos aparentaban tristeza,
más esa sonrisa salida de cuántos de terror te hacía palidecer ,
hacía que tú cuerpo tiemble
y que tú alma llore
pero temerle no era lo indicado,
pues el miedo lo alimentaba
y el odia lo provocaba,
lo único que quedaba era alabar la complejidad de ese ente