De pronto, al final de la noche, destila el citrico estertor de la mañana
encanto ensordecido, final inaugurado.
Encontramos, entonces, el acolchado aroma de la luz difusa
perfume agónico en seda secreta del sol que arrasa en su visita.
Extremo de la aurora
sencillo bienestar de la vida en pleno empeño.
Cuidamos la mirada temiendo entrar en sueños.
encanto ensordecido, final inaugurado.
Encontramos, entonces, el acolchado aroma de la luz difusa
perfume agónico en seda secreta del sol que arrasa en su visita.
Extremo de la aurora
sencillo bienestar de la vida en pleno empeño.
Cuidamos la mirada temiendo entrar en sueños.