esthergranados
Poeta adicto al portal
Entonces todavía
no habías muerto.
Todavía eras tú
parte de nuestro mundo,
figura cotidiana
y entrañable.
Bastaba una llamada,
un deseo de verte
para poder tocarte.
Entonces tú aún no eras
fotografías ni homenajes.
Te vas desvaneciendo
poco a poco,
cada vez más lejano,
cada vez más distante
y más etéreo,
mientras yo, torpemente,
intento rescatarte,
salvarte de las sombras,
atrapar tu pasado
maldiciendo esta
ausencia dolorosa.
me aferro a tu recuerdo
desesperadamente,
con un sabor a
lagrimas amargas,
en medio de esta triste
soledad de no verte.
no habías muerto.
Todavía eras tú
parte de nuestro mundo,
figura cotidiana
y entrañable.
Bastaba una llamada,
un deseo de verte
para poder tocarte.
Entonces tú aún no eras
fotografías ni homenajes.
Te vas desvaneciendo
poco a poco,
cada vez más lejano,
cada vez más distante
y más etéreo,
mientras yo, torpemente,
intento rescatarte,
salvarte de las sombras,
atrapar tu pasado
maldiciendo esta
ausencia dolorosa.
me aferro a tu recuerdo
desesperadamente,
con un sabor a
lagrimas amargas,
en medio de esta triste
soledad de no verte.