Martín Renán
Poeta adicto al portal
No queda otra,
las sobras
para la cena
y después
porqué el burdel —está— en mis manos;
un pequeño tragaluz
el cielo
deja una sombra en la pared
.
.
.
.
Mientras escribo por las noches,
ahuyento
un ciclo de vida,
detrás
— un mundo al revés—
y mi pésima caligrafía.
Dista el oscuro poeta
a la luz;
pequeño gusano de tierra
arrastra el carbón
—en la memoria—
esclavo
de su propia realidad.
las sobras
para la cena
y después
porqué el burdel —está— en mis manos;
un pequeño tragaluz
el cielo
deja una sombra en la pared
.
.
.
.
Mientras escribo por las noches,
ahuyento
un ciclo de vida,
detrás
— un mundo al revés—
y mi pésima caligrafía.
Dista el oscuro poeta
a la luz;
pequeño gusano de tierra
arrastra el carbón
—en la memoria—
esclavo
de su propia realidad.