Quiero que me digas lo que sientes
sin que importe nada más en este mundo,
que tus labios deletreen mi nombre,
que tu respiración se agite en mi oído.
Quiero sentir tu corazón junto al mío,
porque tengo miedo
que lo que percibo sea sólo un sueño,
o quizás, sea un cruel espejismo.
Clávame una flecha
justo al centro del pecho,
y luego tómame en tus brazos,
cuando me postre ante tu suelo.
Llévame contigo a las orillas del deseo
y amanece en mi cuerpo.
Entra como el sol lo hace en el cielo
y luego retírate... pero no te vayas lejos.
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