Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Vivir fue fácil, casi alegre,
odiar también, calladamente,
somos el cielo gris donde
abunda la aflicción y la tormenta.
Nuestras penas se ahondan
cuando buscamos refugio
en el olvido o pedimos con
vergüenza un poco de ternura.
Cesada la lluvia,
en una noche ciega,
cuando los recuerdos
caminan como sombras
allá donde jamás
se asoma el sol,
el demonio que en
la soledad acecha
llega para vernos morir...
(Qué importa que
escapemos de una muerte
si de otra moriremos).
Entre apagados gemidos,
bajo el rumor de las olas
en el barco convertido
en sepulcro navego por
el mar que me
llevará sin prisa
a donde la vida
cobra algún sentido.
odiar también, calladamente,
somos el cielo gris donde
abunda la aflicción y la tormenta.
Nuestras penas se ahondan
cuando buscamos refugio
en el olvido o pedimos con
vergüenza un poco de ternura.
Cesada la lluvia,
en una noche ciega,
cuando los recuerdos
caminan como sombras
allá donde jamás
se asoma el sol,
el demonio que en
la soledad acecha
llega para vernos morir...
(Qué importa que
escapemos de una muerte
si de otra moriremos).
Entre apagados gemidos,
bajo el rumor de las olas
en el barco convertido
en sepulcro navego por
el mar que me
llevará sin prisa
a donde la vida
cobra algún sentido.
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