jonathan Aquije
Poeta recién llegado
Que tormento el mío!
Nunca pensé que Dios sería
amigo inseparable de mi vida
y aquel que me vería sufrir
hasta llegar a tener una gran herida;
caerme hasta hacerme nada
y levantarme para alegrar mi alma.
Él me enseñó a caminar como a un niño
cuando sus primeros pasa da,
pero nunca pensé que me llamaría
Y que su palabra yo predicaría.
Jamás olvidaré aquel momento de la llamada:
¡Ven y sígueme! Es lo que me decía
y yo acepté con alegría
a pesar de la duda que en mi había
porque no sabía si esto lo mío sería.
Pero tan grande es el destino
y esta cuidad es tan chica,
que una muchacha apareció en mi vida
y tanto me gustó
que asombrado me dejó.
Ahora, dejé a Dios de lado
que de mi, él se habrá decepcionado,
pero a ella la amo tanto
porque mi corazón ha cautivado.
Cuando veo hacia atrás, recuerdo el llamado
y cuando vuelvo la cabeza, recuerdo que la amo.
uno me dice ven y, ahora, a ella la amo.
Entonces, todo está claro:
a ella es la que amo
y a Dios lo he abandonado
a tal punto que lo he defraudado.
Dado el Lima, Perú el 8 de agosto del 2000
Jonathan Aquije
Nunca pensé que Dios sería
amigo inseparable de mi vida
y aquel que me vería sufrir
hasta llegar a tener una gran herida;
caerme hasta hacerme nada
y levantarme para alegrar mi alma.
Él me enseñó a caminar como a un niño
cuando sus primeros pasa da,
pero nunca pensé que me llamaría
Y que su palabra yo predicaría.
Jamás olvidaré aquel momento de la llamada:
¡Ven y sígueme! Es lo que me decía
y yo acepté con alegría
a pesar de la duda que en mi había
porque no sabía si esto lo mío sería.
Pero tan grande es el destino
y esta cuidad es tan chica,
que una muchacha apareció en mi vida
y tanto me gustó
que asombrado me dejó.
Ahora, dejé a Dios de lado
que de mi, él se habrá decepcionado,
pero a ella la amo tanto
porque mi corazón ha cautivado.
Cuando veo hacia atrás, recuerdo el llamado
y cuando vuelvo la cabeza, recuerdo que la amo.
uno me dice ven y, ahora, a ella la amo.
Entonces, todo está claro:
a ella es la que amo
y a Dios lo he abandonado
a tal punto que lo he defraudado.
Dado el Lima, Perú el 8 de agosto del 2000
Jonathan Aquije
::
::