Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
“Entre dos mundos…”
Soñé con dos mundos, diferentes, pero iguales en algún sentido.
Recuerdo que yo estaba sentada en una mesa llena de alimentos, como en una especie de terraza que daba al mar, conmigo había una persona y otra servia la mesa...Ellas hablaban, pero yo solo las miraba, porque me parecía una conversación muerta y sin sentido, y yo necesitaba escuchar algo más...sentía como si el cuerpo me temblara por la falta de sentimientos.
En esto, me eche a andar e intenté pasar a otro lugar por la orilla del mar...era imposible pues el mar estaba embravecido y me podía estampar contra los arrecifes...aun así, corrí el riesgo y agarrándome a las rocas conseguí pasar, mojada y tiritando de frío, llegue al otro mundo...Mi cuerpo estaba helado, pero el dolor era una buena señal de que estaba viva...y yo necesitaba sentir que estaba viva...
El mundo al que llegué era totalmente gris, lúgubre, sin sol, el cielo era plomizo, desesperaba mirar a lo alto y no ver ni la más minima señal de sol, de luz brillante, de luz clara…todo era color ceniza...
Las calles estaban desiertas. De pronto llegue como a una especie de teatro, donde los palcos, se habían convertido en prisiones donde "vivían" varias personas en cada uno, pegadas unas a otras, casi sin espacio para moverse...
Las gentes encerradas también tenían la piel color gris, reflejo probablemente de sus almas...El único color que destacaba, era el uniforme de los carceleros, y el de sus fusiles...Ellos daban vueltas en tono amenazante, entre unas personas que no hacían el más mínimo esfuerzo por salir de sus prisiones, ni por pedir ayuda...
Yo lloraba angustiosamente, viendo lo que padecían aquellos seres humanos, y buscaba con la vista los cerrojos para liberarles...pero ellos, ellos ni me miraban. Tenían sus ojos y sus manos extendidas hacia una especie de guarda que admiraban como un dios, que les daba algunas migajas de pan, o simplemente les hacia estar obsesionados con su presencia...No lo entendía... ¿quién les había llevado a ese estado? ¿Cómo podían haber perdido su libertad y no desearla? ¿Cómo podían olvidar lo que era ser libres?
Me senté en una escalera, que estaba en medio de todas estas "jaulas" de humanos encerrados...y me preguntaba una y otra vez: “¿por qué los guardias no me veían, si mi ropa era de colores, y mi piel era color vida?.... ¿por qué aquellas personas no me miraban y me pedían que las libertara?”
Y me di cuenta que mi libertad me hacia invisible, me hacia intocable...y que era así, porque el paseo intimidatorio de los guardas, no llego a asustarme, me mantuve firme en quien era, y con la confianza puesta en Aquel que un día me abrió los cerrojos de todas las posibles ataduras, y que mi alma libre, jamás podía ser prisionera, porque era capaz de salir de entre medio de cualquier reja...
Desperté cruzando el mar de nuevo, y volviéndome a sentar con aquellas personas "libres" que, aunque no me ayudaban a mover mis entrañas con sus conversaciones y actos, al menos amaban su libertad...Lo que no pude dejar detrás, era el sufrimiento por aquellos seres. Observe mi cuerpo y vi que se había secado parte de él, que apenas me quedaba piel y hueso. Incline mi la cabeza, lloré desconsoladamente por no haber podido hacer nada, cogí un trocito de pan de la bandeja, y temblando lo lleve hasta mis labios...
PD. Lo que había de parecido entre los dos mundos, es que ninguno de los dos me satisfacía...pero supongo que lo que yo buscaba y deseaba, solo se encontraba en el cielo...
SHA.
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