PoetaJC
Poeta recién llegado
Entre el amor y el sueño te veo a ti,
callada como las rocas del silencio.
Y cerca de mí está la otra gaviota
enamorada de tu corazón.
Debatiéndose entre unas sábanas blancas
asfixiándose en una pesadilla que no acaba.
Te pido por favor que reces
para que el cielo a su alrededor sea siempre azul
y no de escarcha.
Para que el viento se cuele por su pecho
y lo salve de ese infierno.
Para que nada apague su alegría,
aunque ardan los días
y se apaguen las noches.
Mímalo en tus sueños, en tus cartas,
y en tu pecho,
como yo lo haré en mis versos.
Porque ahora mi dolor
lo acompaña muy cerca del suyo.
Y le habló como un pájaro
envuelto en alas de esperanza.
Lágrimas no derramo
Porque ya se me han secado.
Pero le guardo sonrisas
que llevo siempre cubriendo mi vida.
Le guardo mis manos
para cuando me pida un abrazo.
Y un trozo de mi alma
donde lo llevo arropado.
Y cuando te escribo estas palabras
él ya estará durmiendo muy lejos
y tú quizás viajando en tus sueños.
Y yo estaré aquí,
luchando con las palabras de mi silencio
para que no se me borre su recuerdo.
Desgranado gemidos para no despertar
la hora maldita en que quebró su tiempo.
© J.C. Luzardo
(Para Víctor, siempre llevaré tu risa conmigo.
Allí donde tú estés yo volaré algún día contigo)
callada como las rocas del silencio.
Y cerca de mí está la otra gaviota
enamorada de tu corazón.
Debatiéndose entre unas sábanas blancas
asfixiándose en una pesadilla que no acaba.
Te pido por favor que reces
para que el cielo a su alrededor sea siempre azul
y no de escarcha.
Para que el viento se cuele por su pecho
y lo salve de ese infierno.
Para que nada apague su alegría,
aunque ardan los días
y se apaguen las noches.
Mímalo en tus sueños, en tus cartas,
y en tu pecho,
como yo lo haré en mis versos.
Porque ahora mi dolor
lo acompaña muy cerca del suyo.
Y le habló como un pájaro
envuelto en alas de esperanza.
Lágrimas no derramo
Porque ya se me han secado.
Pero le guardo sonrisas
que llevo siempre cubriendo mi vida.
Le guardo mis manos
para cuando me pida un abrazo.
Y un trozo de mi alma
donde lo llevo arropado.
Y cuando te escribo estas palabras
él ya estará durmiendo muy lejos
y tú quizás viajando en tus sueños.
Y yo estaré aquí,
luchando con las palabras de mi silencio
para que no se me borre su recuerdo.
Desgranado gemidos para no despertar
la hora maldita en que quebró su tiempo.
© J.C. Luzardo
(Para Víctor, siempre llevaré tu risa conmigo.
Allí donde tú estés yo volaré algún día contigo)
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