sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre el viento poemario
se hicieron las letras
en el verso de un sueño
pues caminando por su cintura
se abría la brisa en el recordatorio
de la cima de un beso.
Entre el recuerdo
los pensamientos
se hacían en las palabras
bajo una rima
de una noche en calma.
Su brisa se hacia horario,
entre cada huella querida,
así se hizo su versar
entre cantos de sueños
en los poemas
que calentaron
a su propio cuerpo
donde el alma es la vena
del ritmo latente.
Su brillo era luz,
su viento poemario,
cada recuerdo
que se hacía en las
llamadas de las estrellas
para ser el fuego
que se encendía en
la luna.
Los besos eran la rama
el contenido era su letra
el paisaje
era su fe en la suerte,
entre cada lado
del brillo de sus acentos,
que quedaron en cada luz
entre el verso
de una voz entera
que se quedó entre la llama
de una vela.
Así se vio
que sus letras
eran la huella
de cada noche
en su luz
habitada entre cada
dulce encuentro
que me iluminó
esperando
el regreso de tu aliento
para tenerte
en carne
y soñarte en aire.
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