Alma Soñadora !
GUERRERA CON ALMA DE POETA
Siempre la veía sentada con la cabeza cabisbaja, vestida de tristeza y sollozos callados, ella tomaba el mísmo autobus que yo, era tan fácil reconocer esa expresión que desdibujaba su rostro y que dejaba ver que algo le ocurría, al mirarla trataba de brindarle una sonrisa, una palabra, un saludo, al que ella nuna respondía. Siempre cubría su rostro con un velo oscuro con el que escondía su cabello largo de color castaño y sus ojos entre color marrón algunas veces tristes, otras veces rojos por el llanto que empañaba su mirada. Después de tanto tiempo de verla todos los días, aunque era algo extraña como una sombra, era fácil adivinar que vivía un tormento.
Aún recuerdo la ocasión en que me despedí de ella como todos los días, pero un día al levantarme del asiento y dirigirme hacia la puerta para bajar del autobus, se levantó y corrió apresuradamente acercandose hacia mí tomándome de la mano.
Por primera vez pude ver su rostro que ella escondía detrás de su cabello.
Era extraño pues siempre intuí lo que sufría, pero ella no dejaba que nadie la ayudara, ni le tendiera la mano, solo me miró con sus ojos tristes y me dijo:
Gracias por el apoyo que me has brindado sin importar si yo no contestara, siempre al salir de casa triste sin ánimos de nada y con el gran peso que la vida me causa, dentro de mí sonreía al decir
"la chica del autobús si me recuerda y me brinda una palabra y eso hiso que ya no me sintiera sola".
Bajamos del autobús y me brindó un abrazo y se despidió de mí desapareciendo entre la nada, desde ese día no volví a saber de ella , parece como si hubiese desaparecido o como si solo haya sido un sueño que aún al recordarlo me desconcierta.
Hoy solo extiendo una plegaria para ella deseando que todo sea diferente y que el dolor haya sido solo una pesadilla que ella ya no recuerda.
Ana Lilia Trinidad Campos
ALMA SOÑADORA ...ATC
Todos los derechos reservados
Aún recuerdo la ocasión en que me despedí de ella como todos los días, pero un día al levantarme del asiento y dirigirme hacia la puerta para bajar del autobus, se levantó y corrió apresuradamente acercandose hacia mí tomándome de la mano.
Por primera vez pude ver su rostro que ella escondía detrás de su cabello.
Era extraño pues siempre intuí lo que sufría, pero ella no dejaba que nadie la ayudara, ni le tendiera la mano, solo me miró con sus ojos tristes y me dijo:
Gracias por el apoyo que me has brindado sin importar si yo no contestara, siempre al salir de casa triste sin ánimos de nada y con el gran peso que la vida me causa, dentro de mí sonreía al decir
"la chica del autobús si me recuerda y me brinda una palabra y eso hiso que ya no me sintiera sola".
Bajamos del autobús y me brindó un abrazo y se despidió de mí desapareciendo entre la nada, desde ese día no volví a saber de ella , parece como si hubiese desaparecido o como si solo haya sido un sueño que aún al recordarlo me desconcierta.
Hoy solo extiendo una plegaria para ella deseando que todo sea diferente y que el dolor haya sido solo una pesadilla que ella ya no recuerda.
Ana Lilia Trinidad Campos
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