jorgeluis
Poeta fiel al portal
ENTRE TU BARRIO Y EL MIO
Entre tu barrio y el mío,
hiela el frío,
sin ti mucho frío.
Los mendigos hacen eses
cargados de vino,
condenados casi inertes
a la furia del olvido.
Entre tu barrio y el mío,
árboles caídos,
y una lágrima de sangre
se desprende llorando
de la mejilla del herido.
Mentiras y verdades,
que viven, que mueren,
que transitan, que desaparecen
tan indiferentes
para tres desconocidos.
Entre tu barrio y el mio,
impaciencia, oscuridad,
madrugada eterna
sin ruido.
Corazones descorazonados,
presos de los besos
equivocados, que solaparon
el camino.
Entre tu barrio y el mío,
ardua melancolía,
más de lo mismo,
escepticismo, cansancio,
descuido.
Entre tu barrio y el mío,
aún encuentra lugar
el alma para su cobijo,
a dos palmos del paraíso,
cuando estoy
sin estar contigo.
Entre tu barrio y el mío,
portales a doquier,
mochilas, carritos,
autobuses que van y vienen,
reunión de vecinos.
Entre tu barrio y el mío,
algún ganador será
al final el que ha perdido,
mil promesas perecen
flotando a lo largo del rio.
Hipocresía, caridad, deslealtad,
y algún que otro amigo,
añorando tiempos mejores
a los que han venido.
Entre tu barrio y el mío
aún fantaseo enloquecido
con el verde hoja
de tus ojos fijos.
Entre tu barrio y el mío
ya no seré el que maldiga
la alegre vida
del pervertido.
Entre tu barrio y el mío
algún profeta se da ya
por redimido;
chaquetones que envuelven
piel y huesos raídos,
fruto del tiempo malvivido.
Entre tu barrio y el mío,
chonis y pijas sin don,
el sol y la luna
y, una manada de gamberros
cometiendo un estropicio.
Entre tu barrio y el mío
toda una lluvia de espejismos,
entre tu barrio y el mio
tu y yo sin ti, contigo,
en la otra orilla,
pero a dos palmos del paraíso,
siempre cuando estoy
sin estar contigo.
Entre tu barrio y el mío,
hiela el frío,
sin ti mucho frío.
Los mendigos hacen eses
cargados de vino,
condenados casi inertes
a la furia del olvido.
Entre tu barrio y el mío,
árboles caídos,
y una lágrima de sangre
se desprende llorando
de la mejilla del herido.
Mentiras y verdades,
que viven, que mueren,
que transitan, que desaparecen
tan indiferentes
para tres desconocidos.
Entre tu barrio y el mio,
impaciencia, oscuridad,
madrugada eterna
sin ruido.
Corazones descorazonados,
presos de los besos
equivocados, que solaparon
el camino.
Entre tu barrio y el mío,
ardua melancolía,
más de lo mismo,
escepticismo, cansancio,
descuido.
Entre tu barrio y el mío,
aún encuentra lugar
el alma para su cobijo,
a dos palmos del paraíso,
cuando estoy
sin estar contigo.
Entre tu barrio y el mío,
portales a doquier,
mochilas, carritos,
autobuses que van y vienen,
reunión de vecinos.
Entre tu barrio y el mío,
algún ganador será
al final el que ha perdido,
mil promesas perecen
flotando a lo largo del rio.
Hipocresía, caridad, deslealtad,
y algún que otro amigo,
añorando tiempos mejores
a los que han venido.
Entre tu barrio y el mío
aún fantaseo enloquecido
con el verde hoja
de tus ojos fijos.
Entre tu barrio y el mío
ya no seré el que maldiga
la alegre vida
del pervertido.
Entre tu barrio y el mío
algún profeta se da ya
por redimido;
chaquetones que envuelven
piel y huesos raídos,
fruto del tiempo malvivido.
Entre tu barrio y el mío,
chonis y pijas sin don,
el sol y la luna
y, una manada de gamberros
cometiendo un estropicio.
Entre tu barrio y el mío
toda una lluvia de espejismos,
entre tu barrio y el mio
tu y yo sin ti, contigo,
en la otra orilla,
pero a dos palmos del paraíso,
siempre cuando estoy
sin estar contigo.
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