Entrega

luz gento

Poeta que considera el portal su segunda casa
El día que la quieras con tu vida
el día que la ames sin medida
que recojas sus sueños y los cantes
que habites sus tristezas y dolor.

Cuando sufras con ella lo que sufre
y llores sus lágrimas sin carga,
cuando nada te impida tanto amarla
que le ofrezcas sin medida el corazón.

Entonces, tal vez, yo te la entregue
sin reservas, restricciones o amargura
como niña que se cuida y que se acuna,
el tesoro que mi Dios me regaló.

El día que la ames hasta el cielo
y para el cielo prepares sus cosechas
cultivadas, preciosas, bien mimadas,
como ofrenda agradable al Señor.

Entonces tal vez yo te la entregue
ataviada, vestida como novia,
promesa de amor, dulce y amiga,
reservada del cielo, bien amada.

El día que la quieras con tu vida,
el día que la ames sin medida,
que le entregues el cielo en tus manos
y le ofrezcas todo el ser que Dios te dio.
 
Que menos para una madre, que entregar a su niña,( Pués así será para ti siempre aunque tenga los años que tenga ) entregarla a una persona que la ame, que jamas será tanto como tu lo haces, pero al menos que la respete, la cuide, la ame, la proteja, ...un excelente poema amiga mía, vaya para el lo único que me permite el sistema 5 estrellas que alumbren tu gran obra, y desde Toledo un abrazo fraterno poetisa grande.
 
Gracias por todo el cariño con que me lees que hace mi poema mejor de lo que lo escribo. Y gracias por lo de amiga. Un saludo.
 
Todo para una madre querida amiga
y todo por ella. Nos dio la vida y hasta cuando estábamos desnudos
nos vistió con sus manos amorosas. Un beso y un abrazo.
Hermoso poema, un homenaje pleno de amor.
 
Gracias Dulcinista, hay poemas que sólo pueden salir del cariño. Gracias por tus tiernas palabras. Un saludo.
 
El día que la quieras con tu vida
el día que la ames sin medida
que recojas sus sueños y los cantes
que habites sus tristezas y dolor.

Cuando sufras con ella lo que sufre
y llores sus lágrimas sin carga,
cuando nada te impida tanto amarla
que le ofrezcas sin medida el corazón.

Entonces, tal vez, yo te la entregue
sin reservas, restricciones o amargura
como niña que se cuida y que se acuna,
el tesoro que mi Dios me regaló.

El día que la ames hasta el cielo
y para el cielo prepares sus cosechas
cultivadas, preciosas, bien mimadas,
como ofrenda agradable al Señor.

Entonces tal vez yo te la entregue
ataviada, vestida como novia,
promesa de amor, dulce y amiga,
reservada del cielo, bien amada.

El día que la quieras con tu vida,
el día que la ames sin medida,
que le entregues el cielo en tus manos
y le ofrezcas todo el ser que Dios te dio.
Que bello poema.
Cuanto amor encierra.
Con cariño

Alfonso Espinosa
 

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