AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
Entrégale una rosa a ella...
Amigo mío: Rocinante, herencia de un Hidalgo ya arrinconado; ya no puedo cabalgarte amigo mío; más bien quisiera cargarte, porque el costillar de tu historia; ya no da para más. Amigo: ¿cuántas veces cabalgaste, conmigo, cuando apenas fui un aprendiz transeúnte, romántico y olvidado? Sin espadas, ni escudo, caminé por la vida y siempre estuviste hasta el final del camino. No te cansa la vida Rocinante amigo, sueñas con ser unicornio y volar por las fantasías, hechas exclusivamente para ti. Pero; con todo respeto a veces me pareces Cyrano de Bergerac, deseando involucrarme en tus ensueños y en tus ricas aventuras. Sí lo agradezco, pero los caballeros andantes, ya no existen amigo mío; por eso más bien voy a permitir que tu vuelo sea supremo, como el vuelo del ave fénix y me dejes aquí entre estas páginas blancas, para atestarlas de tinta y de ideas, que permitan al lector compartir mis locuras. Llévate estas rosas y esta melaza, para el camino, uno nunca sabe cuando la tripa aprieta; si pudieras, desde alguna caballeriza, donde puedas descansar, brindarme un relincho y se piafante, siempre que sueñes con la pradera; si ladran a tu paso amigo Rocinante, no te encabrites; cuéntale a los perros, todo lo que vivimos juntos y tendrás rato para hacer tus relatos. Y recuerda siempre caballo honorable, bebe solo del agua que no te enferme; y sí de repente pasas por aquél pueblo tan lleno de luces, y aún no has consumido las rosas que te di para alimento, entrégale una de ellas a esas dama hermosa, que un día curo mi alma…
Augus 21 junio 2015.
Amigo mío: Rocinante, herencia de un Hidalgo ya arrinconado; ya no puedo cabalgarte amigo mío; más bien quisiera cargarte, porque el costillar de tu historia; ya no da para más. Amigo: ¿cuántas veces cabalgaste, conmigo, cuando apenas fui un aprendiz transeúnte, romántico y olvidado? Sin espadas, ni escudo, caminé por la vida y siempre estuviste hasta el final del camino. No te cansa la vida Rocinante amigo, sueñas con ser unicornio y volar por las fantasías, hechas exclusivamente para ti. Pero; con todo respeto a veces me pareces Cyrano de Bergerac, deseando involucrarme en tus ensueños y en tus ricas aventuras. Sí lo agradezco, pero los caballeros andantes, ya no existen amigo mío; por eso más bien voy a permitir que tu vuelo sea supremo, como el vuelo del ave fénix y me dejes aquí entre estas páginas blancas, para atestarlas de tinta y de ideas, que permitan al lector compartir mis locuras. Llévate estas rosas y esta melaza, para el camino, uno nunca sabe cuando la tripa aprieta; si pudieras, desde alguna caballeriza, donde puedas descansar, brindarme un relincho y se piafante, siempre que sueñes con la pradera; si ladran a tu paso amigo Rocinante, no te encabrites; cuéntale a los perros, todo lo que vivimos juntos y tendrás rato para hacer tus relatos. Y recuerda siempre caballo honorable, bebe solo del agua que no te enferme; y sí de repente pasas por aquél pueblo tan lleno de luces, y aún no has consumido las rosas que te di para alimento, entrégale una de ellas a esas dama hermosa, que un día curo mi alma…
Augus 21 junio 2015.
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