RONLIS
Poeta recién llegado
ENVIADAS DEL CIELO
En mi sillón de hospital
desvelo el desespero
del paciente que está mal,
al que le falta consuelo.
Desdichas por el final,
que ve que llega certero,
le pide a Dios Celestial,
que calme su sufrimiento.
Cansado está de luchar
y en su sentir afligido,
en mi oración yo Le pido,
que pueda ya descansar.
Aunque no es mi oración
escuchada desde el cielo,
por mi Padre Redentor,
aquí está la misión
que quiso Nuestro Señor,
de acompañar al enfermo.
Para cumplir mi misión,
llevarla hasta el final,
Su ayuda me ha prestado,
tengo siempre a mi lado
el servicio angelical.
Enfermeras y auxiliares
y también el celador,
que dejan sus familiares,
para prestar atención
a quien sufre cada día,
le dan su amor y cariño
al enfermo en su agonía,
lo hacen de corazón,
lo acarician como niño
como una madre lo haría.
Quizás esté aprendiendo
una lección en mi vida,
ahora la estoy viviendo,
con atención y atino
para saber de verdad,
lo que es la caridad
y llevar con armonía
lo que traiga mi destino.
Gracias doy de corazón
por la ayuda compartida,
por cruzarse en mí camino
y ejercer su profesión,
por su sonrisa sincera,
por su mirada tan tierna,
por las caricias de amor,
son enviadas del Señor,
hacen mi carga ligera
aliviando su dolor,
al enfermo en su trinchera.
Ramón L. Souto
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