kanb
Poeta fiel al portal
Envidia de los Dioses nosotros
y la materialidad nuestra
que nos permite gozarnos los labios,
las manos, los cuerpos
y ser los dos, uno con el universo,
estar en el cielo unos segundos
y ser todopoderosos y eternos.
Envidia de las rosas nosotros,
y nuestro fuego,
que arde, se alimenta, no consume pero quema,
nosotros que no despreciamos las espinas que tenemos,
y las apretamos fuerte o las ignoramos,
según nos plazca o nos convenga,
nosotros, que podemos deshojarnos sin morir.
Envidia del tiempo y sus relojes imparables,
nosotros que podemos ser infinitos en las horas,
y hacer que las horas sean increíblemente cortas
que podemos transformarlo en aliado
o mutarlo en límite funesto
nosotros que no somos para siempre
ni tenemos fecha de vencimiento.
y la materialidad nuestra
que nos permite gozarnos los labios,
las manos, los cuerpos
y ser los dos, uno con el universo,
estar en el cielo unos segundos
y ser todopoderosos y eternos.
Envidia de las rosas nosotros,
y nuestro fuego,
que arde, se alimenta, no consume pero quema,
nosotros que no despreciamos las espinas que tenemos,
y las apretamos fuerte o las ignoramos,
según nos plazca o nos convenga,
nosotros, que podemos deshojarnos sin morir.
Envidia del tiempo y sus relojes imparables,
nosotros que podemos ser infinitos en las horas,
y hacer que las horas sean increíblemente cortas
que podemos transformarlo en aliado
o mutarlo en límite funesto
nosotros que no somos para siempre
ni tenemos fecha de vencimiento.
Última edición: