Rapsodo
Eiden Alvarez
Tuve aquella noche una epifanía.
No sé que fue más real: si el eco de tu voz que me alcanzó el oído o
el vino que tomaba que se diluyó en mis labios.
Si la sombra tenue que se inmiscuyó en mis ojos o
la brisa fría que me congeló la boca.
No sé si eras tú la que me prendió el cigarro
o quizá fuiste tú la que me sirvió la copa.
Me dejaste inconclusa la imaginación desde entonces.
Ahora, no puedo, ni imaginar tu silueta.
No sé que fue más real: si el eco de tu voz que me alcanzó el oído o
el vino que tomaba que se diluyó en mis labios.
Si la sombra tenue que se inmiscuyó en mis ojos o
la brisa fría que me congeló la boca.
No sé si eras tú la que me prendió el cigarro
o quizá fuiste tú la que me sirvió la copa.
Me dejaste inconclusa la imaginación desde entonces.
Ahora, no puedo, ni imaginar tu silueta.