poetakabik
Poeta veterano en el portal
Y al fin sin cuerpo, nombres ni frontera
te hallé en la calma honda de mi aliento,
sin pedir, sin temblor, sin juramento,
fundidos como bruma en la ladera.
No eras tú… ni era yo… solo la espera
que al dejarse de ser, se hizo momento.
Y en la paz de ese inmenso renacimiento,
supe amar sin principio ni bandera.
Porque el alma no gime, ni se aflige,
cuando ve que en sí misma ya reside
la voz del universo que bendice.
Y así el amor se eleva, no suplica,
como el viento y el mar, que sin raíces,
se abrazan sin final… y sin ceniza.
te hallé en la calma honda de mi aliento,
sin pedir, sin temblor, sin juramento,
fundidos como bruma en la ladera.
No eras tú… ni era yo… solo la espera
que al dejarse de ser, se hizo momento.
Y en la paz de ese inmenso renacimiento,
supe amar sin principio ni bandera.
Porque el alma no gime, ni se aflige,
cuando ve que en sí misma ya reside
la voz del universo que bendice.
Y así el amor se eleva, no suplica,
como el viento y el mar, que sin raíces,
se abrazan sin final… y sin ceniza.
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