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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Epístola

musador

esperando...
Hoy no te contaré de la tristeza
donde mi pluma lucha contra el fango
superando tinieblas de pereza.

En mi patria mamamos en el tango
el gusto por la muerte y la desgracia,
disfruta alguno haciendo de chimango.

Pero admito que duele la acrobacia
que a mi pluma le exijo en el pantano
que devora los restos de mi audacia.

Cansado estás, mi muy querido hermano,
y sin duda no faltan las razones
para volar cortando por lo sano.

Vivimos trasplantando los mojones
que nos marcan senderos recorridos,
esperando que broten sus muñones.

Atrás vamos dejando en nuestros nidos
las cáscaras que restos son apenas
de los pollos que huyeron mal crecidos.

Los años no contamos por decenas
y de nuestra semilla al fruto vemos
un camino que esconden las arenas.

Ensordecen los golpes de los remos
de la barca que acude sin llamado
a buscar la moneda que debemos.

Mas no llegó tu tiempo del pecado
que pagarás con la postrera renta:
la tierra gime quejas de tu arado.

Qué dura edad de crisis los cincuenta
cuando nuestro presente vemos nudo
buscando en el futuro vestimenta.

Hijo del sueño, no naciste mudo:
tu palabra en su sombra se agiganta,
es pura lanza ya, no más escudo.

Mírala cómo baila y cómo canta
borracha de la luz de tu retórica,
mírala cómo cae y se levanta.

Breve el instante de la risa eufórica
cede el lugar al arte más maduro,
el estro alcanza su canción pletórica.

Vencidos ya los versos del apuro
en las olas ordenan nuestros sueños
bitácoras de un rumbo más seguro.

Cara metáfora de dulces leños
que nuestro viento empuja a la aventura
en búsqueda de puertos halagüeños.

Viene llegando ya nuestra hora dura
con su salva de rudos cañonazos
y el humo de la efímera amargura.

Quizás nuestros encuentros son retazos,
humildes muestras que nos da la vida:
seremos lo que son nuestros abrazos.

Ya sufren el sabor de la partida
mis ojos cuando ceden al quebranto:
no ponga lágrimas en mi caída
que quiere ser semilla de tu canto.

Hasta la victoria, siempre.
 
Última edición:
Perfectos versos amigo para una dura realidad. La realidad del noeliberalismo o neofascismo. En España también también han robado todo lo que han podido, que es mucho. Recibe un saludo muy cordial.
 
En primera lectura parecería, estimado Matías, que poco que ver tienen estos versos de amistosa despedida con el neoliberalismo; sin embargo, visto en profundidad el asunto, creo que efectivamente las pequeñas tragedias de la vida son en parte consecuencias de esa gran tragedia que es el fracaso del hombre en su búsqueda de senderos más humanos para la vida, fracaso cuyo síntoma es el imperio del neoliberalismo. Quizás esto justifique mi saludo final, que no rima pero cuaja.
gracias y abrazo
Jorge
 
Última edición:
Hoy no te contaré de la tristeza
donde mi pluma lucha contra el fango
superando tinieblas de pereza.

En mi patria mamamos en el tango
el gusto por la muerte y la desgracia,
disfruta alguno haciendo de chimango.

Pero admito que duele la acrobacia
que a mi pluma le exijo en el pantano
que devora los restos de mi audacia.

Cansado estás, mi muy querido hermano,
y sin duda no faltan las razones
para volar cortando por lo sano.

Vivimos trasplantando los mojones
que nos marcan senderos recorridos,
esperando que broten sus muñones.

Atrás vamos dejando en nuestros nidos
las cáscaras que restos son apenas
de los pollos que huyeron mal crecidos.

Los años no contamos por decenas
y de nuestra semilla al fruto vemos
un camino que esconden las arenas.

Ensordecen los golpes de los remos
de la barca que acude sin llamado
a buscar la moneda que debemos.

Mas no llegó tu tiempo del pecado
que pagarás con la postrera renta:
la tierra gime quejas de tu arado.

Qué dura edad de crisis los cincuenta
cuando nuestro presente vemos nudo
buscando en el futuro vestimenta.

Hijo del sueño, no naciste mudo:
tu palabra en su sombra se agiganta,
es pura lanza ya, no más escudo.

Mírala como baila y como canta
borracha de la luz de tu retórica,
mírala como cae y se levanta.

Breve el instante de la risa eufórica
cede el lugar al arte más maduro,
el estro alcanza su canción pletórica.

Vencidos ya los versos del apuro
en las olas ordenan nuestros sueños
bitácoras de un rumbo más seguro.

Cara metáfora de dulces leños
que nuestro viento empuja a la aventura
en búsqueda de puertos halagüeños.

Viene llegando ya nuestra hora dura
con su salva de rudos cañonazos
y el humo de la efímera amargura.

Quizás nuestros encuentros son retazos,
humildes muestras que nos da la vida:
seremos lo que son nuestros abrazos.

Ya sufren el sabor de la partida
mis ojos cuando ceden al quebranto:
no ponga lágrimas en mi caída
que quiere ser semilla de tu canto.

Hasta la victoria, siempre.


Estimado Jorge:

¡Qué fantástica terzanela te has marcado! Me ha encantado de principio a fin. Y digo terzanela pues como seguro bien sabes este tipo de composición no tiene por qué tener necesariamente 5 tercetos. Has sabido desgranar con elevado lirismo los avatares de una vida con esos
preciosos endecasílabos. Por cierto, lo que si me ha llamado la atención ha sido el título ya que tú que confesándote como anticlerical, lo hayas llamado "Epístola". Ya me explicarás porqué. Últimamente te noto más activo en el foro como si tuvieses un fuerte impulso de la
Musa. Eso me alegra, pero sobre todo sigue escribiendo con esa calidad y pulcritud que siempre te atesora.


Un abrazo.

Miguel Ángel.
 
Estimado Miguel Ángel:
La «terza rima», que llamamos en español tercetos encadenados, fue creada por Dante Alighieri para escribir su Divina Comedia: bastante más que cinco tercetos, por cierto. No estoy seguro del hecho, pero creo que en español el primero en escribir tercetos encadenados fue Juan Boscán, en la primera mitad el siglo XVI.
El género de las epístolas fue aparentemente inaugurado en nuestra lengua por don Diego Hurtado de Mendoza, a mediados del siglo XVI, que usó tercetos encadenados para componerlas. En latín, son famosas las de Horacio (siglo I).
Las epístolas de Pablo solo son un ejemplo del género epístola, que trasciende ampliamente su connotación religiosa: dicho más simplemente, se trata de una carta con pretensiones literarias.

Me alegra que te haya gustado mi poema: gracias.
abrazo
Jorge
 
Última edición:
Hola, Jorge, estos tercetos encadenados que llamas "Epístolas ", que has elegido como carta de despedida a un amigo muy querido, a un hermano; son brillantes como todo lo que haces últimamente; una suerte para los que te leemos, tanto tus trabajos como las respuestas a los comentarios donde tanta información valiosa nos aportas, toda ella digna de ser guardada. Un rescate a través de los siglos, tesoros de la poesía de la palabra escrita, los desempolvas y los pones ante nuestros ojos. Admirable trabajo el tuyo, laborioso, voluntarioso, una ardua búsqueda,(me parece) aunque muchos datos figuren ya almacenados en internet, no es fácil entregarse a veces a su tediosa lectura; pero es indudable que te compensan esos encuentros cuya semilla otorga tan buenos frutos en tu poesía. Te felicito y aplaudo, Jorge, gracias por compartirnos tu saber.

Separo estos tercetos porque creo que nos defines a alguien muy especial y muy querido.


Hijo del sueño, no naciste mudo:
tu palabra en su sombra se agiganta,
es pura lanza ya, no más escudo.

Mírala como baila y como canta
borracha de la luz de tu retórica,
mírala como cae y se levanta.

Y estos versos finales que encuentro especialmente brillantes y emotivos

Quizás nuestros encuentros son retazos,
humildes muestras que nos da la vida:
seremos lo que son nuestros abrazos.

Ya sufren el sabor de la partida
mis ojos cuando ceden al quebranto:
no ponga lágrimas en mi caída
que quiere ser semilla de tu canto.

Un abrazo
Isabel.
 
Última edición:
Gracias, querida Isabel, por tu lectura. No tengo del todo clara la terminología, pero sospecho que "epístola" sería el género de este tema, y "tercetos encadenados" su forma. Los tercetos encadenados han sido frecuentados por muchos poetas: Boscán, Hurtado de Mendoza, Cervantes (en su Viaje del Parnaso), Lope de Vega, y más recientemente Rafael Alberti, Miguel Hernández y seguramente muchos más, no he investigado especialmente en este tema, menciono los que ahora recuerdo. En resumen, es una estructura vigente.
Me alegro de que te haya gustado este mensaje para nuestro amigo entrañable.
abrazo
Jorge

Aquí te dejo el prólogo de Marinero en Tierra, de Alberti :

Sueño del marinero

Yo, marinero, en la ribera mía,
posada sobre un cano y dulce río
que da su brazo a un mar de Andalucía,
sueño en ser almirante de navío,
para partir el lomo de los mares
al sol ardiente y a la luna fría.
¡Oh los yelos del sur! ¡Oh las polares
islas del norte! ¡Blanca primavera,
desnuda y yerta sobre los glaciares,
cuerpo de roca y alma de vidriera!
¡Oh estío tropical, rojo, abrasado,
bajo el plumero azul de la palmera!
Mi sueño, por el mar condecorado,
va sobre su bajel, firme, seguro,
de una verde sirena enamorado,
concha del agua allá en su seno oscuro.
¡Arrójame a las ondas, marinero:
-Sirenita del mar, yo te conjuro!
Sal de tu gruta, que adorarte quiero,
sal de tu gruta, virgen sembradora,
a sembrarme en el pecho tu lucero.
Ya está flotando el cuerpo de la aurora
en la bandeja azul del océano
y la cara del cielo se colora
de carmín. Deja el vidrio de tu mano
disuelto en la alba urna de mi frente,
alga de nácar, cantadora en vano
bajo el vergel añil de la corriente.
¡Gélidos desposorios submarinos
con el ángel barquero del relente
y la luna del agua por padrinos!
El mar, la tierra, el aire, mi sirena,
surcaré atado a los cabellos finos
y verdes de tu álgida melena.
Mis gallardetes blancos enarbola,
¡oh marinero!, ante la aurora llena
¡y ruede por el mar tu caracola!

Nota. Como es evidente por la rima y la métrica, Alberti pronunciaba "oceáno".
 
Última edición:
Gracias nuevamente, Isabel. Para seguir con la antología de tercetos, aqui dejo el «Monólogo de Albanio», comienzo de la Égloga II de Garci Lasso de la Vega.
abrazo
j,

En medio del invierno está templada
El agua dulce desta clara fuente
Y en el verano mas que nieve elada.
Ociaras ondas! como veo presente,
en viéndoos, la memoria de aquel dia, .
De que el alma temblar y arder se siente
En vuestra claridad vi mi alegria
Escurècerse toda y enturbiarse:
Quandoos cobré perdí mi compañía.
¿À quien pudiera igual tormento darse,
Que con lo que descansa otro afligido
Venga mí corazón á atormentarse ?
El dulce murmurar deste ruido,
El mover de los arboles al viento,
El suave olor del prado florecido,
Podrían tomar de enfermo y descontento
Qualquier pastor del mundo, alegre y sano
Yo solo en tanto bien morir me siento.
O hermosura sobre el ser humano !
O claros ojos! ó cabellos de oro !
O cuello de marfil ! ó blanca mano !
¿Como puede ora ser que en triste lloro
Se convirtiese tan alegre vida,
Y en tal pobreza todo mi tesoro ?
Quiero mudar lugar, y á la partida
Quiza mee dexará parte del daño
Que tiene el alma casi consumida,
Quan vano imaginar, quan claro engaño
Es darme yo a entender que con partirme
De mí se ha de partir un mal tamaño!
¡Ay miembros fatigados, y quan firme
Es el dolor que os cansa y enflaquece !
O si pudiese un rato aquí dormirme !
Al que velando el bien nunca se ofrece,
Quizá que el sueño le dará durmiendo
Algun placer, que presto desparece
En tus manos, o sueño, me encomiendo.
 
Última edición:
Que delicada su escritura...sepa disculpar la torpeza de mi interpretación, carezco bastante por completo de conocimientos técnicos, no obstante, fue tal el disfrute de leerlo que debí agradecerle por compartir su poema. Lo sentí algo así como en el medio, mirando un poco hacia atrás y un poco hacia adelante. Se ven distintas las cosas cuando las miramos ya con la sabiduría de algunos años. De cierta forma sutil se escurre en sus letras una mirada no tan pesimista de lo que -potencialmente- puede venir me parece, quizás un poco de esperanza añejada y elegante.
Precioso, definitivamente. (Reitero me disculpe si sentí algo que no tiene que ver con lo que intentó transmitir).
Saludos cordiales.
 
Gracias, Serena. No hace falta tener conocimientos técnicos para hacer un comentario: solo saber leer, tener sensibilidad, y dedicar cierto tiempo a la lectura. Has visto lo que por cierto es uno de los ejes de este poema: el destinatario de la epístola ha cumplido recientemente cincuenta años, edad crucial en la que todavía no se siente el soplo de la muerte en la nuca pero sí se siente que se acaba el tiempo de emprender cosas sin concretarlas, si es que quieres dejar algo. Por eso esa idea que has percibido muy bien: queda camino por delante, pero no hay ya tiempo para apartarse de él a juntar flores...
abrazo
Jorge
 
Hoy no te contaré de la tristeza
donde mi pluma lucha contra el fango
superando tinieblas de pereza.

En mi patria mamamos en el tango
el gusto por la muerte y la desgracia,
disfruta alguno haciendo de chimango.

Pero admito que duele la acrobacia
que a mi pluma le exijo en el pantano
que devora los restos de mi audacia.

Cansado estás, mi muy querido hermano,
y sin duda no faltan las razones
para volar cortando por lo sano.

Vivimos trasplantando los mojones
que nos marcan senderos recorridos,
esperando que broten sus muñones.

Atrás vamos dejando en nuestros nidos
las cáscaras que restos son apenas
de los pollos que huyeron mal crecidos.

Los años no contamos por decenas
y de nuestra semilla al fruto vemos
un camino que esconden las arenas.

Ensordecen los golpes de los remos
de la barca que acude sin llamado
a buscar la moneda que debemos.

Mas no llegó tu tiempo del pecado
que pagarás con la postrera renta:
la tierra gime quejas de tu arado.

Qué dura edad de crisis los cincuenta
cuando nuestro presente vemos nudo
buscando en el futuro vestimenta.

Hijo del sueño, no naciste mudo:
tu palabra en su sombra se agiganta,
es pura lanza ya, no más escudo.

Mírala como baila y como canta
borracha de la luz de tu retórica,
mírala como cae y se levanta.

Breve el instante de la risa eufórica
cede el lugar al arte más maduro,
el estro alcanza su canción pletórica.

Vencidos ya los versos del apuro
en las olas ordenan nuestros sueños
bitácoras de un rumbo más seguro.

Cara metáfora de dulces leños
que nuestro viento empuja a la aventura
en búsqueda de puertos halagüeños.

Viene llegando ya nuestra hora dura
con su salva de rudos cañonazos
y el humo de la efímera amargura.

Quizás nuestros encuentros son retazos,
humildes muestras que nos da la vida:
seremos lo que son nuestros abrazos.

Ya sufren el sabor de la partida
mis ojos cuando ceden al quebranto:
no ponga lágrimas en mi caída
que quiere ser semilla de tu canto.

Hasta la victoria, siempre.


Gran trabajo. Me gustó mucho, mucho...tanto en la forma como en el fondo.
Es un verdadero placer leer poemas de esta calidad. A cierta edad creo que abandonamos ciertos sueños buscando la seguridad. El problema es que los soñadores siempre seremos peligrosos y nos resistimos a renunciar a nuestros sueños . Yo voy para los cincuenta años, no tengo más que decir, je je...
Saludos poeta.
 
Gracias, Luis Adolfo, me alegra que te haya gustado el poema. Yo ya pasé hace rato los cincuenta, pero recuerdo bien lo que sentía en ese tiempo. Los sesenta son muy distintos, ya sientes que la parca te está buscando.
abrazo
J.
 
Hoy no te contaré de la tristeza
donde mi pluma lucha contra el fango
superando tinieblas de pereza.

En mi patria mamamos en el tango
el gusto por la muerte y la desgracia,
disfruta alguno haciendo de chimango.

Pero admito que duele la acrobacia
que a mi pluma le exijo en el pantano
que devora los restos de mi audacia.

Cansado estás, mi muy querido hermano,
y sin duda no faltan las razones
para volar cortando por lo sano.

Vivimos trasplantando los mojones
que nos marcan senderos recorridos,
esperando que broten sus muñones.

Atrás vamos dejando en nuestros nidos
las cáscaras que restos son apenas
de los pollos que huyeron mal crecidos.

Los años no contamos por decenas
y de nuestra semilla al fruto vemos
un camino que esconden las arenas.

Ensordecen los golpes de los remos
de la barca que acude sin llamado
a buscar la moneda que debemos.

Mas no llegó tu tiempo del pecado
que pagarás con la postrera renta:
la tierra gime quejas de tu arado.

Qué dura edad de crisis los cincuenta
cuando nuestro presente vemos nudo
buscando en el futuro vestimenta.

Hijo del sueño, no naciste mudo:
tu palabra en su sombra se agiganta,
es pura lanza ya, no más escudo.

Mírala como baila y como canta
borracha de la luz de tu retórica,
mírala como cae y se levanta.

Breve el instante de la risa eufórica
cede el lugar al arte más maduro,
el estro alcanza su canción pletórica.

Vencidos ya los versos del apuro
en las olas ordenan nuestros sueños
bitácoras de un rumbo más seguro.

Cara metáfora de dulces leños
que nuestro viento empuja a la aventura
en búsqueda de puertos halagüeños.

Viene llegando ya nuestra hora dura
con su salva de rudos cañonazos
y el humo de la efímera amargura.

Quizás nuestros encuentros son retazos,
humildes muestras que nos da la vida:
seremos lo que son nuestros abrazos.

Ya sufren el sabor de la partida
mis ojos cuando ceden al quebranto:
no ponga lágrimas en mi caída
que quiere ser semilla de tu canto.

Hasta la victoria, siempre.
Al margen de etiquetas, que cada uno pondrá la suya, yo veo un gran trabajo poético que da placer leerlo. El ser humano es un fracaso total y solo parchea su existencia.
Un saludo, Musador
 
Algo de eso hay, Epimeteo. A mi edad, cuando ya mis contemporáneos van raleando, cada día te convences más de que la muerte es, para los que quedan, una vuelta de página bastante irrelevante, y para el que se va no llega a eso. Pero el apetito de trascendencia en el hombre es insaciable, y sostenemos algunas ilusiones hasta el último suspiro...
gracias por pasar
abrazo
Jorge
 
En realidad, estimado Vicente, creo que esos «como» caen dentro de los que pueden o no llevar acento, según quieras o no darle a su uso un matiz admirativo; como eso quería, he optado por darte la razón y corregir el texto.
gracias por pasar
un abrazo
Jorge
 

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