Sara_Vargas
Poeta recién llegado
Qué fría es su sepultura
y que dura es la mirada del ángel de piedra
que me observa en mi lúgubre letargo
Tras su muerte todo fue negro,
el sopor nunca me abandonó.
Me fuí fundiendo con la piedra de una gusrida fúnebre
mientras que con cada luna yo mucitaba su triste epitafio.
"Y vivirás atada a mi...
...Aún despues de mi muerte"
Así mientras los cuervos se posaban en mí
y las lágrimas rezaban por fundirse con el musgo,
me convertí en la hermosa estatua barroca;
esa que abraza tiernamente su lápida.
La que ama cada hueso en su tumba,
y cobija morbosos recuerdos con el requiem de su funeral.
La que los dolientes ven con estupor
cuando en medio de sus sollozos se puede escuchar:
"Y vivirás atada a mi...
...Aún despues de mi muerte"
y que dura es la mirada del ángel de piedra
que me observa en mi lúgubre letargo
Tras su muerte todo fue negro,
el sopor nunca me abandonó.
Me fuí fundiendo con la piedra de una gusrida fúnebre
mientras que con cada luna yo mucitaba su triste epitafio.
"Y vivirás atada a mi...
...Aún despues de mi muerte"
Así mientras los cuervos se posaban en mí
y las lágrimas rezaban por fundirse con el musgo,
me convertí en la hermosa estatua barroca;
esa que abraza tiernamente su lápida.
La que ama cada hueso en su tumba,
y cobija morbosos recuerdos con el requiem de su funeral.
La que los dolientes ven con estupor
cuando en medio de sus sollozos se puede escuchar:
"Y vivirás atada a mi...
...Aún despues de mi muerte"
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