si a altas bóvedas de luz
aspira el alma,
con agua y fuego puros instruye su alegría;
¿ qué es, pues, corazón y mente míos, esta infinitud
de pífanos tocando,
qué esta levedad de aire ardiendo,
qué este fulgor de nieve,
o cómo y por qué la brillantez del ser y el mar,
la de la tierra viva, la de su voz, sus lumbres
[ y aquí, en el norte del pecho, en su noche más larga y profunda,
escuchando, íntimamente escuchando, el silencio habla y dice:
es tu dádiva, tu rescate anual, es Cristo que llega]
http://www.oriondepanthoseas.com