BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nunca supe que tendría
que combatir por mis células,
cuando utilizaba el té y la nicotina.
Jamás pensé en desintoxicarme
de la arbitrariedad divina, ni pensé
que mis conceptos pragmáticos
estuvieran equivocados.
Nunca el viento tuvo mayor adepto:
mi alma siempre estuvo dispuesta
a desmemoriarse por una buena causa.
En esta colapsada sociedad, de contrachapado
y máscara, finjo, como todo el mundo,
lo que soy y lo que no soy.
Nunca pensé en imaginar mi existencia
lejos de su órbita real.
Y vi muchas cosas
cerca de las azoteas de los edificios.
Cosas como la sangre a punto de golpearme.
Cosas como la vida malherida y zarandeada.
El llanto de un niño crujía a mis espaldas,
pero no sabía que esto era importante.
©
que combatir por mis células,
cuando utilizaba el té y la nicotina.
Jamás pensé en desintoxicarme
de la arbitrariedad divina, ni pensé
que mis conceptos pragmáticos
estuvieran equivocados.
Nunca el viento tuvo mayor adepto:
mi alma siempre estuvo dispuesta
a desmemoriarse por una buena causa.
En esta colapsada sociedad, de contrachapado
y máscara, finjo, como todo el mundo,
lo que soy y lo que no soy.
Nunca pensé en imaginar mi existencia
lejos de su órbita real.
Y vi muchas cosas
cerca de las azoteas de los edificios.
Cosas como la sangre a punto de golpearme.
Cosas como la vida malherida y zarandeada.
El llanto de un niño crujía a mis espaldas,
pero no sabía que esto era importante.
©