el poema es mi mundo
Poeta asiduo al portal
Gimen los nardos y las azucenas
En el pasillo se miran triste
Lloran silentes los candelabros
Porque su flama, aunque ambarina
Y aunque su luz, se mire al brillo
Esta desierta, está apagada
Porque el optado falto a la cita
Acudió él; que no fue invitado
Todos celebran, menos la amada
Ella se esfuerza por no llorar
Pero ya es tarde no hay vuelta atrás
Se pierde el rumbo del buen destino
Comienza el viento su regresar
El alcázar, cierra sus puertas
Ya no hay regreso, al sublime altar