jorge luis borges
Poeta recién llegado
ERA FELIZ
Cuando el mundo terminaba en Buenos Aires,
cuando el sol volvía de oro los adoquines
y las vías del tranvía
que apenas recordaba
como un fantasma amarillo,
en los céntricos atardeceres del verano.
Cuando el mundo era joven,
y las plazas verdes,
y los pájaro sabían de nuestros pasos
y de nuestros hijos.
Cuando el poder no era virtud
y las ideas modelaban el futuro,
que existía,
superando el peso del hierro,
de la vejez, y de la condena
de las manos cortadas que intentaron atarlo.
Cuando caminaba por las calles con el recuerdo
de tus pasos ligeros ,
a mi lado.
Cuando el mundo terminaba en Buenos Aires,
cuando el sol volvía de oro los adoquines
y las vías del tranvía
que apenas recordaba
como un fantasma amarillo,
en los céntricos atardeceres del verano.
Cuando el mundo era joven,
y las plazas verdes,
y los pájaro sabían de nuestros pasos
y de nuestros hijos.
Cuando el poder no era virtud
y las ideas modelaban el futuro,
que existía,
superando el peso del hierro,
de la vejez, y de la condena
de las manos cortadas que intentaron atarlo.
Cuando caminaba por las calles con el recuerdo
de tus pasos ligeros ,
a mi lado.