lesmo
Poeta veterano en el portal
Era hermoso sentir aquellos años
que nunca había tiempo de recuerdos,
los niños no recuerdan, solo viven
pendientes, sin memoria, de sus juegos.
¡Qué buena es la niñez que todo iguala!,
¡qué noble era la calle de aquel pueblo,
y el río tan helado que bañaba
la blanca desnudez de nuestros cuerpos!
Apenas nos fijábamos entonces
del paso inexorable de los tiempos,
del tono del otoño en la alameda,
de labios agrietados en invierno.
Ahora aquellos juegos solo existen
al ver como tras otros pequeñuelos
jugando van las horas de las tardes
que juegan más conmigo que con ellos.
que nunca había tiempo de recuerdos,
los niños no recuerdan, solo viven
pendientes, sin memoria, de sus juegos.
¡Qué buena es la niñez que todo iguala!,
¡qué noble era la calle de aquel pueblo,
y el río tan helado que bañaba
la blanca desnudez de nuestros cuerpos!
Apenas nos fijábamos entonces
del paso inexorable de los tiempos,
del tono del otoño en la alameda,
de labios agrietados en invierno.
Ahora aquellos juegos solo existen
al ver como tras otros pequeñuelos
jugando van las horas de las tardes
que juegan más conmigo que con ellos.