licprof
Poeta fiel al portal
cuando solitario me dirigìa a dictar clases
rumbo a una profunda milonga
mientras la noche extendìa su sàbana
o su mantel
mejilla contra mejilla
nos desplazàbamos sobre la pista
como un ùnico organismo viviente
mientras sonaba la tanguera orquesta
o tomaba algùn copetìn en la barra digamos un gin
y miraba a los otros como bailaban
un faso en la mano
ello sucedìa en Bamboche
o sino en Canning
cada tanto habìa una exhibiciòn de baile
pero yo no miraba absolutamente nada:
solo escuchaba esa mùsica sacra
que me volvìa totalmente loco de remate
merced a sus acordes sus inolvidables combinaciones
o contemplaba a las pebetas
a las cuales me hubiera gustado coger
en cualquier habitaciòn de cualquier hotelucho de mala muerte
transitorios albergues
hotel de pasajeros pajeros o parejas pajeras
o pajeras parejas
yo rodeaba fuertemente su cintura
procurando franelearla mientras me deslizaba por la pista
me ubicaba en el centro del montòn allì donde nadie podìa verla
y la franeleaba toda bailando procurando excitarla calentarla
y a veces lo conseguìa
o asì lo parecìa
mi severo machismo patriarcal
me conducìa a infames ensueños oscuros
que procuraba desmantelar
mediante algunas fòrmulas màgicas o alquìmicas
que solo yo conocìa
verbigracias, recitarle toda clase de poemas al oido
que yo me habìa aprendido de corazòn puede decirse
es decir, de memoria
allì en el medio de la pista llena de bailarines
bailaba yo y mi bella invisible
con los ojos vendados
la bella durmiente
que despertaba entre mis brazos
en medio de la noche
y en medio de la penumbra
la penetraba
o lamìa su rojo sexo hùmedo
procurando que gimiera
como una gata o perra en celo
en aquellos hoteles de buena o mala muerte,
luego incluso volvìamos a la milonga ya casi de madrugada
en la que aùn continuaba el baile siendo ya sàbado o domingo no recuerdo bien
lo cierto es que muchos desayunaban allì mismo chocolate con churros
o en el feca de la esquina
cafè con chele y medialunas
era realmente notable, llamaba poderosamente la atenciòn
la manera en que nunca nos cansàbamos
de coger y bailar
como si ambas actividades fueran una y la misma cosa
y no hubiera diferencia alguna entre rectas verticales y horizontales
y las sàbanas se enroscaban hacia arriba
pero obviamente en algùn momento habìa que dormir
desnudos y abrasados
entre las sàbanas manchadas de besos
era entonces el momento en que las bocas se pegaban
los labios se pegoteaban
las lenguas se enroscaban
y desnudos nos abrazàbamos y nos besàbamos
aquellos besos de la dècada del 90!
todo ha terminado para siempre
si es que alguna vez empezò:
todo fue un sueño escrito en la arena
o en el frìo aire del invierno porteño màs crudo
chan chan!
rumbo a una profunda milonga
mientras la noche extendìa su sàbana
o su mantel
mejilla contra mejilla
nos desplazàbamos sobre la pista
como un ùnico organismo viviente
mientras sonaba la tanguera orquesta
o tomaba algùn copetìn en la barra digamos un gin
y miraba a los otros como bailaban
un faso en la mano
ello sucedìa en Bamboche
o sino en Canning
cada tanto habìa una exhibiciòn de baile
pero yo no miraba absolutamente nada:
solo escuchaba esa mùsica sacra
que me volvìa totalmente loco de remate
merced a sus acordes sus inolvidables combinaciones
o contemplaba a las pebetas
a las cuales me hubiera gustado coger
en cualquier habitaciòn de cualquier hotelucho de mala muerte
transitorios albergues
hotel de pasajeros pajeros o parejas pajeras
o pajeras parejas
yo rodeaba fuertemente su cintura
procurando franelearla mientras me deslizaba por la pista
me ubicaba en el centro del montòn allì donde nadie podìa verla
y la franeleaba toda bailando procurando excitarla calentarla
y a veces lo conseguìa
o asì lo parecìa
mi severo machismo patriarcal
me conducìa a infames ensueños oscuros
que procuraba desmantelar
mediante algunas fòrmulas màgicas o alquìmicas
que solo yo conocìa
verbigracias, recitarle toda clase de poemas al oido
que yo me habìa aprendido de corazòn puede decirse
es decir, de memoria
allì en el medio de la pista llena de bailarines
bailaba yo y mi bella invisible
con los ojos vendados
la bella durmiente
que despertaba entre mis brazos
en medio de la noche
y en medio de la penumbra
la penetraba
o lamìa su rojo sexo hùmedo
procurando que gimiera
como una gata o perra en celo
en aquellos hoteles de buena o mala muerte,
luego incluso volvìamos a la milonga ya casi de madrugada
en la que aùn continuaba el baile siendo ya sàbado o domingo no recuerdo bien
lo cierto es que muchos desayunaban allì mismo chocolate con churros
o en el feca de la esquina
cafè con chele y medialunas
era realmente notable, llamaba poderosamente la atenciòn
la manera en que nunca nos cansàbamos
de coger y bailar
como si ambas actividades fueran una y la misma cosa
y no hubiera diferencia alguna entre rectas verticales y horizontales
y las sàbanas se enroscaban hacia arriba
pero obviamente en algùn momento habìa que dormir
desnudos y abrasados
entre las sàbanas manchadas de besos
era entonces el momento en que las bocas se pegaban
los labios se pegoteaban
las lenguas se enroscaban
y desnudos nos abrazàbamos y nos besàbamos
aquellos besos de la dècada del 90!
todo ha terminado para siempre
si es que alguna vez empezò:
todo fue un sueño escrito en la arena
o en el frìo aire del invierno porteño màs crudo
chan chan!