Eras joven pero ya eras viejo

penabad57

Poeta veterano en el portal
No es verdad que los minutos se hayan detenido.

Te gustan
el engaño de la pasividad,
los relojes rotos,
las primeras horas de la mañana
de los domingos sin nadie,
los muebles mirándote desde su raíz impertérrita.

Todo te invita a volver,
a volver, sí, a la luz del recuerdo:
el hogar entre sombras,
el balón que aún guardas bajo la cama,
la música en los ojos del deseo,
los días de pereza bajo el sol tibio,
la ilusión de hallar lo improbable
en la rutina del existir.

Eras joven pero ya eras viejo,
por la no entrega a ti,
al resplandor,
a la locura.

Solo esperabas como un alevín triste
el refugio de un bosque maternal.

Tal vez equivocaste el tiempo y el lugar
pues ahora el silencio,
la monótona sucesión de los segundos,
la paz en que transcurre tu vida
son la plenitud;
cuando, entonces,
ellos mismos te vestían
sin que tú lo supieras
con su mordaza de mármol
y sus invisibles cerrojos.
 
Última edición:
No es verdad que los minutos se hayan detenido.

Te gustan
el engaño de la pasividad,
los relojes rotos,
las primeras horas de la mañana
de los domingos sin nadie,
los muebles mirándote desde su raíz impertérrita.

Todo te invita a volver,
a volver, sí, a la luz del recuerdo:
el hogar entre sombras,
el balón que aún guardas bajo la cama,
la música en los ojos del deseo,
los días de pereza bajo el sol tibio,
la ilusión de hallar lo improbable
en la rutina del existir.

Eras joven pero ya eras viejo,
por la no entrega a ti,
al resplandor,
a la locura.

Solo esperabas como un alevín triste
el refugio de un bosque maternal.

Tal vez equivocaste el tiempo y el lugar
pues ahora el silencio,
la monótona sucesión de los segundos,
la paz en que transcurre tu vida
son la plenitud,
cuando entonces
ellos mismos te vestían
sin que tú lo supieras
con su mordaza de mármol
y sus invisibles cerrojos.


El estado de confort nos deja ciegos los relojes y cuando nos damos cuenta las agujas siguen su ritmo y no hay vuelta que retrase lo perdido.
Gusto pasar y detenerme en tu inspiración
penabad. Saludinesss
 
No es verdad que los minutos se hayan detenido.

Te gustan
el engaño de la pasividad,
los relojes rotos,
las primeras horas de la mañana
de los domingos sin nadie,
los muebles mirándote desde su raíz impertérrita.

Todo te invita a volver,
a volver, sí, a la luz del recuerdo:
el hogar entre sombras,
el balón que aún guardas bajo la cama,
la música en los ojos del deseo,
los días de pereza bajo el sol tibio,
la ilusión de hallar lo improbable
en la rutina del existir.

Eras joven pero ya eras viejo,
por la no entrega a ti,
al resplandor,
a la locura.

Solo esperabas como un alevín triste
el refugio de un bosque maternal.

Tal vez equivocaste el tiempo y el lugar
pues ahora el silencio,
la monótona sucesión de los segundos,
la paz en que transcurre tu vida
son la plenitud,
cuando entonces
ellos mismos te vestían
sin que tú lo supieras
con su mordaza de mármol
y sus invisibles cerrojos.


El alma no envejece, solo el calendario que tiene que ver con lo físico.
El alma siempre es joven y tiene sus propios relojes, su propio tiempo.
Me encanta tu poesía que hace pensar, tu trabajo es calidad pura.
Que tengas un sábado bello :)
 

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