Eras...

Gloria Maria Granero

Poeta adicto al portal
Del baile de las sirenas,
de las nubes del ocaso,
del canto de las ballenas,
de las risas del payaso,

Del contorno de la luna,
del aullido de las olas,
del silencio en la llanura,
del rojo de la amapola.

De todo te componías
como un puzzle hecho de versos.
Tus ojos replandecían,
sobre el blanco del invierno.

Eras pura como el aire
que en tus labios se encogía.
Eras las notas del baile
del jilguero al mediodía.

Pero tu voz se hizo escarcha,
como río en el desierto,
cuando el tiempo, con su estaca,
marchitó todo tu cuerpo.

Tus manos se cuartearon,
tus latidos se encogieron
y tu corazón desgastado,
ya no encontraba consuelo.

Dejaste el verso aparcado,
en la esquina del recuerdo,
y, como perro amarrado,
tus pies se ataron al suelo.

No entiende mi humilde pluma,
por qué no seguiste el viaje.
¡Mira el cuerpo de la luna
tan longevo y aún late!
 
Última edición por un moderador:
Sentido poema, versos que deja a su paso, el aroma de un ser,
que tomó la delantera. Inmenso placer visitarte amiga Gloria.

Del baile de las sirenas,
de las nubes del ocaso,
del canto de las ballenas,
de las risas del payaso,

Del cortorno de la luna,
del aullido de las olas,
del silencio en la llanura,
del rojo de la amapola.

De todo te componías
como un puzzle hecho de versos.
Tus ojos replandecían,
sobre el blanco del invierno.

Eras pura como el aire
que en tus labios se encogía.
Eras las notas del baile,
del jilguero al mediodía.

Pero tu voz se hizo escarcha,
como rio en el desierto,
cuando el tiempo con su estaca,
marchitó todo tu cuerpo.

Tus manos se cuartearon,
tus latidos se encogieron
y tu corazón desgastado,
ya no encontraba consuelo.

Dejaste el verso aparcado,
en la esquina del recuerdo,
y como perro amarrado,
tus pies se ataron al suelo.

No entiende mi humilde pluma,
porqué no seguiste el viaje.
¡Mira el cuerpo de la luna
tan longevo y aún late!
 
Del baile de las sirenas,
de las nubes del ocaso,
del canto de las ballenas,
de las risas del payaso,

Del cortorno de la luna,
del aullido de las olas,
del silencio en la llanura,
del rojo de la amapola.

De todo te componías
como un puzzle hecho de versos.
Tus ojos replandecían,
sobre el blanco del invierno.

Eras pura como el aire
que en tus labios se encogía.
Eras las notas del baile,
del jilguero al mediodía.

Pero tu voz se hizo escarcha,
como rio en el desierto,
cuando el tiempo con su estaca,
marchitó todo tu cuerpo.

Tus manos se cuartearon,
tus latidos se encogieron
y tu corazón desgastado,
ya no encontraba consuelo.

Dejaste el verso aparcado,
en la esquina del recuerdo,
y como perro amarrado,
tus pies se ataron al suelo.

No entiende mi humilde pluma,
porqué no seguiste el viaje.
¡Mira el cuerpo de la luna
tan longevo y aún late!
Bellos y melancólicos versos de amor-desamor sobre los que sobrevuela una ausencia. Me gustarón mucho amiga Gloria. Abrazote vuela. Paco.
 
Del baile de las sirenas,
de las nubes del ocaso,
del canto de las ballenas,
de las risas del payaso,

Del cortorno de la luna,
del aullido de las olas,
del silencio en la llanura,
del rojo de la amapola.

De todo te componías
como un puzzle hecho de versos.
Tus ojos replandecían,
sobre el blanco del invierno.

Eras pura como el aire
que en tus labios se encogía.
Eras las notas del baile,
del jilguero al mediodía.

Pero tu voz se hizo escarcha,
como rio en el desierto,
cuando el tiempo con su estaca,
marchitó todo tu cuerpo.

Tus manos se cuartearon,
tus latidos se encogieron
y tu corazón desgastado,
ya no encontraba consuelo.

Dejaste el verso aparcado,
en la esquina del recuerdo,
y como perro amarrado,
tus pies se ataron al suelo.

No entiende mi humilde pluma,
porqué no seguiste el viaje.
¡Mira el cuerpo de la luna
tan longevo y aún late!

Logras bellas imágenes para allegar ese efecto sensorial que se disfruta. Muy bello, saludos cordiales.
 
Del baile de las sirenas,
de las nubes del ocaso,
del canto de las ballenas,
de las risas del payaso,

Del cortorno de la luna,
del aullido de las olas,
del silencio en la llanura,
del rojo de la amapola.

De todo te componías
como un puzzle hecho de versos.
Tus ojos replandecían,
sobre el blanco del invierno.

Eras pura como el aire
que en tus labios se encogía.
Eras las notas del baile,
del jilguero al mediodía.

Pero tu voz se hizo escarcha,
como rio en el desierto,
cuando el tiempo con su estaca,
marchitó todo tu cuerpo.

Tus manos se cuartearon,
tus latidos se encogieron
y tu corazón desgastado,
ya no encontraba consuelo.

Dejaste el verso aparcado,
en la esquina del recuerdo,
y como perro amarrado,
tus pies se ataron al suelo.

No entiende mi humilde pluma,
porqué no seguiste el viaje.
¡Mira el cuerpo de la luna
tan longevo y aún late!
Un transito olvidado, aquello que fue y se dejo
en desnuda presencia para el despojo de un vacio
que encierra la tristeza en extension. felicidades.
bellissima obra. luzyabsenta
 
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