Frankos Roda
Poeta recién llegado
Érase una vez mil y un bosques de pinares verde oliva,
érase unos locos amargados, pirómanos de la vida.
Érase una vez mil y un espacios naturales de sin par azul marino,
érase mil y un rascacielos con sus puertos deportivos.
érase mil y un rascacielos con sus puertos deportivos.
Érase un sin fin de espacios milenarios protegidos contra usuras,
érase mil y un desarrollos sostenibles y promesas futuras.
érase mil y un desarrollos sostenibles y promesas futuras.
Érase mil y una ayudas al sector agroalimentario,
érase mil y un pobres campesinos para un solo intermediario.
érase mil y un pobres campesinos para un solo intermediario.
Érase mil y un campos de naranjas, patatas, tomates...,
érase un mundo sin contratos ni sustento entre miles de emigrantes.
érase un mundo sin contratos ni sustento entre miles de emigrantes.
Érase un mundo de golf entre trasvases, césped, piscinas...,
érase paraísos de firmas en pomposas oficinas.
érase paraísos de firmas en pomposas oficinas.
Érase recintos privados de gustosas y opíparas comidas,
érase un litoral atiborrado de sombrillas y bocatas de tortilla.
érase un litoral atiborrado de sombrillas y bocatas de tortilla.
Érase una vez mil y un votos de toda confianza...,
¡érase una vez unos tránsfugas!
¡érase una vez unos tránsfugas!
Érase una vez millones de promesas de trabajo fijo...,
¡érase una casta de mercheros que del harapo y el puchero lucen trajes y oro pijo!
¡Érase una retahíla de adalides dando coba al apocalipsis...!,
¡érase una chusma de poderes sometiendo al mundo a un continuo eclipse!
¿Y aún hay quien dice que ayer nunca fue mejor que hoy...?
¡Providencia, que me quede como estoy!
¡Providencia, que me quede como estoy!