Femme Tigresa
Poeta recién llegado
A Dios agradezco que estés aquí.
Tú llenaste el vacío que había en mí.
Eres luz que acabó con la oscuridad.
Del suelo me libré; ya no hay gravedad.
Sé que sin ti nada sería lo mismo.
Me salvaste cuando caí al abismo.
No puede haber más hermoso diamante
que esta amistad pura y radiante.
Destruiste las espinas que me rodeaban
y que con maligna fuerza me estrujaban.
Sobre nosotros puso Amistior su mano.
A mi alcance tengo hasta lo más lejano.
Perdida estaba, y tú me encontraste.
Por la senda verdadera me guiaste.
Hoy ya resuena la más bella canción
que me causa tanta emoción.
No veré más la tristeza ni la amargura;
se ha acabado la hórrida tortura.
Sólo tú conociste la manera
para libertar a la que fue prisionera.
Hermano, que siempre brillemos
y todo lo mejor de la vida alcancemos.
De Sirio nuestra amistad forme parte.
¡Que algún día me ayude a hallarte!
A Dios agradezco que estés aquí.
Tú llenaste el vacío que había en mí.
Eres luz que acabó con la oscuridad.
Del suelo me libré; ya no hay gravedad.
Tú llenaste el vacío que había en mí.
Eres luz que acabó con la oscuridad.
Del suelo me libré; ya no hay gravedad.
Sé que sin ti nada sería lo mismo.
Me salvaste cuando caí al abismo.
No puede haber más hermoso diamante
que esta amistad pura y radiante.
Destruiste las espinas que me rodeaban
y que con maligna fuerza me estrujaban.
Sobre nosotros puso Amistior su mano.
A mi alcance tengo hasta lo más lejano.
Perdida estaba, y tú me encontraste.
Por la senda verdadera me guiaste.
Hoy ya resuena la más bella canción
que me causa tanta emoción.
No veré más la tristeza ni la amargura;
se ha acabado la hórrida tortura.
Sólo tú conociste la manera
para libertar a la que fue prisionera.
Hermano, que siempre brillemos
y todo lo mejor de la vida alcancemos.
De Sirio nuestra amistad forme parte.
¡Que algún día me ayude a hallarte!
A Dios agradezco que estés aquí.
Tú llenaste el vacío que había en mí.
Eres luz que acabó con la oscuridad.
Del suelo me libré; ya no hay gravedad.